El organismo internacional atribuye este acelerado incremento a los altos niveles de deuda en economías clave como Estados Unidos y China, cuyos déficits fiscales y necesidades de financiamiento continúan presionando las cifras globales. Según el informe, la deuda ya muestra una tendencia creciente tras los efectos de la pandemia, los estímulos fiscales y un entorno global marcado por tensiones geopolíticas y mayores costos de financiamiento. Este escenario ha limitado la capacidad de los gobiernos para reducir sus niveles de endeudamiento en el corto plazo. Te puede interesar: FMI prevé un crecimiento menor para Ecuador en 2026 frente a lo alcanzado en 2025 El FMI advierte que, de mantenerse esta trayectoria, el aumento de la deuda podría generar vulnerabilidades fiscales, especialmente en economías emergentes y países con menor margen de maniobra financiera. Además, el encarecimiento del crédito y las tasas de interés elevadas incrementan el costo del servicio de la deuda. El reporte también señala que los riesgos podrían intensificarse ante shocks externos, como desaceleraciones económicas o nuevas crisis globales, lo que pondría mayor presión sobre las finanzas públicas y los sistemas económicos. En este contexto, el FMI recomienda a los países implementar estrategias fiscales más sostenibles, fortalecer la recaudación y mejorar la eficiencia del gasto público, con el objetivo de contener el crecimiento de la deuda y preservar la estabilidad macroeconómica. Fuente: Fondo Monetario Internacional