Según el reporte, el 63% de las jurisdicciones evaluadas considera que los altos niveles de deuda en los hogares representan uno de los mayores riesgos financieros actuales. Esta tendencia se produce en un contexto global marcado por presiones inflacionarias persistentes, menor crecimiento de los ingresos reales y un entorno de tasas de interés más elevadas que antes de la pandemia. Entre los principales factores que explican el incremento del endeudamiento se encuentran el aumento sostenido del costo de vida, especialmente en alimentos, vivienda y energía, y la reducción del poder adquisitivo. Aunque la inflación muestra señales de moderación, se mantiene por encima de los niveles previos a 2020, lo que continúa presionando las finanzas de los hogares a nivel global. El análisis de la OCDE también evidencia disparidades significativas entre países. En Canadá, por ejemplo, la deuda de los hogares alcanza el 174% del ingreso disponible, mientras que en economías asiáticas como Japón y Hong Kong se observa un incremento en el número de personas con múltiples créditos y en los niveles de morosidad. Estos indicadores reflejan un patrón común: una mayor dependencia del crédito en escenarios económicos adversos. También te puedes interesar: Mercado de valores apunta a 22 nuevos emisores en 2026 y proyecta crecimiento del mercado El costo de la vivienda se posiciona como uno de los principales motores del endeudamiento. El informe señala que cerca de un tercio de los hogares de menores ingresos destina más del 40% de su ingreso disponible a este rubro, limitando su capacidad de ahorro y empujándolos a recurrir a financiamiento para cubrir necesidades básicas. A esto se suma la expansión del crédito digital, que ha facilitado el acceso a financiamiento inmediato mediante plataformas en línea y modelos como “Buy Now, Pay Later”. Si bien estos mecanismos amplían la inclusión financiera, también elevan los riesgos de sobreendeudamiento al reducir los filtros tradicionales de evaluación crediticia. En este contexto, la OCDE subraya la necesidad de fortalecer los marcos regulatorios, mejorar la educación financiera y monitorear de forma más rigurosa los indicadores de deuda de los hogares. El objetivo es mitigar riesgos como el aumento de la morosidad, la reducción del ahorro y la vulnerabilidad ante shocks económicos, en un escenario donde el endeudamiento global continúa en niveles históricamente altos. Fuente: OCDE | Merca20