El 20 de enero de 2025, Estados Unidos dio un giro decisivo en su política de seguridad con la Orden Ejecutiva 14157, que permite clasificar a varios cárteles -entre ellos Sinaloa, CJNG, Cártel del Golfo, Cártel del Noreste y La Nueva Familia Michoacana- como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTOs) y Especialmente Designados Globales Terroristas (SDGTs). La medida reconoce que estos grupos ya no operan solo como bandas de narcotráfico, sino como estructuras con tácticas de insurgencia, control territorial y capacidad para desestabilizar instituciones y economías enteras. El propio texto de la orden advierte sobre una amenaza que trasciende lo penal: violencia extrema, infiltración institucional y sofisticación operativa. Aunque fue emitida en Washington, la decisión tiene efectos inmediatos para el ecosistema empresarial ecuatoriano. No se trata de una medida simbólica: Estados Unidos ha elevado el estándar de cumplimiento para cualquier empresa vinculada -directa o indirectamente- con su cadena de suministro. Desde ahora, las expectativas no se limitan a evitar relaciones comerciales riesgosas, sino que incluyen criterios propios de su seguridad nacional. Un riesgo que redefine el compliance Este cambio obliga a replantear la noción tradicional de compliance. La debida diligencia basada únicamente en reputación, solvencia o prevención de lavado ya no basta. Hoy, las empresas deben hacerse una pregunta incómoda pero esencial: ¿Podría algún punto de mi cadena de suministro estar vinculado, aunque sea de manera remota, con una organización designada como terrorista? Responder exige una visión amplia, que abarque operadores logísticos, transportistas tercerizados, empresas de seguridad privada, proveedores con presencia en zonas de riesgo o intermediarios en rutas sensibles. Un solo eslabón contaminado puede desencadenar bloqueos financieros, pérdida de contratos o restricciones bancarias, especialmente para sectores exportadores como el bananero, cacaotero, florícola, camaronero o manufacturero. Ecuador ante el desafío La realidad del país agrava la exposición. La presencia de redes criminales transnacionales en puertos y corredores logísticos convierte este riesgo en algo tangible. La nueva orden ejecutiva acelera la necesidad de adoptar mecanismos de trazabilidad total, controles reforzados y evaluaciones más profundas sobre la cadena de valor. En un escenario donde la integridad operativa pesa tanto como la calidad del producto, la capacidad de evidenciar control y transparencia se vuelve una ventaja competitiva. Cumplir ya no alcanza: hay que adelantarse. También te puede interesar: Ecuador apuesta por fortalecer capacidades para escalar las finanzas sostenibles Acatia: gestión estratégica del riesgo Con más presión regulatoria y mayor exposición a amenazas transnacionales, Acatia Compliance impulsa una gestión estratégica del riesgo para evaluar y controlar a terceros con un enfoque integral, preventivo y accionable. El proceso comienza con la centralización de la información, reuniendo documentos, antecedentes y datos operativos en un solo entorno. A partir de allí, se realiza screening continuo, contrastando datos y señales de alerta mediante herramientas automáticas que detectan coincidencias con listas oficiales. La evaluación se complementa con cuestionarios personalizados, adaptados al tipo de proveedor y a su nivel de criticidad, lo que estandariza criterios y agiliza la revisión. Para acelerar decisiones, el sistema permite evaluaciones masivas y comparables, facilitando identificar patrones y riesgos emergentes en la cadena de valor. Finalmente, analíticas y reportes consolidan tendencias, niveles de riesgo y vulnerabilidades, ofreciendo una visión ejecutiva que respalda la toma de decisiones. El portal del tercero aporta transparencia al permitir que los proveedores gestionen documentos y respuestas directamente. Este enfoque transforma la gestión del riesgo en un proceso preventivo, trazable y alineado con los estándares internacionales. Un cambio cultural en marcha La designación de cárteles como grupos terroristas redefine el entorno operativo de las empresas ecuatorianas. Ya no basta con gestionar riesgos financieros o reputacionales: ahora entran en juego factores geopolíticos y de seguridad internacional que impactan directamente en la continuidad del negocio. Por: Andrés Zapater, Country Manager Ecuador ACATIA