¡Es una increíble, casi mágica herramienta que resulta totalmente INÚTIL! Hoy en día la IA se ha convertido en la herramienta de moda que permite una leve ventaja comparativa. Sin embargo, la real ventaja competitiva está en quien usa estas herramientas de manera efectiva planteando las preguntas adecuadas. Aunque la IA puede procesar datos a velocidades impresionantes y proporcionar análisis detallados, la creatividad, la innovación y la comprensión profunda siguen siendo territorio exclusivo de lo que llamo inteligencia “natural”, es decir la humana. La IA tiene sus limitaciones: Solo ofrece información ya existente y no puede ofrecer nuevas ideas o enfoques innovadores. El sesgo en los datos fuente la puede llevar a responder con errores. Finalmente, la IA necesita de un usuario que sepa crear las preguntas correctas por lo que el valor está en la pregunta más que en la “respuesta”. No debemos pensar en la IA como la solución mágica. La magia ocurre cuando se la incorpora con una planificación adecuada a nuestros procesos. Es vital distinguir entre los verdaderos expertos que diseñan procesos basados en IA a la de aquellos que solo manejan el software de moda de manera superficial (cual cantos de sirena). Debemos preguntarnos, por ejemplo, si textos como este fueron escritos por un humano. Tal vez confíes en que fue obra de quien digo ser, pero ¿y si solo fue un algoritmo en acción? Lo importante es siempre cuestionar quién está realmente detrás de las palabras que leemos y cuántas “cajas negras” existen en el proceso antes de confiar completamente en los resultados. También te puede interesar: Selena Gómez, Estrella pop, actriz, empresaria y embajadora de UNICEF Datos a destacar La IA solo responde a lo que ya está establecido, es un super “recolector” y no aporta perspectivas nuevas. En la industria del turismo, la IA permite predecir la probabilidad de compra de un paquete turístico y ofrecer opciones personalizadas conforme al comportamiento de navegación del cliente.