En exclusiva con Revista Ekos, Miguel Ángel González, Presidente de la Cámara de Comercio de Guayaquil (CCG), analizó los desafíos y perspectivas del Gran Guayaquil en medio de un entorno marcado por la inseguridad y otros obstáculos económicos. La región, compuesta por Guayaquil, Samborondón y Durán, sigue siendo un polo de desarrollo crucial para la economía ecuatoriana. A pesar de la ola de inseguridad y extorsiones que ha afectado al comercio, entretenimiento y turismo, Guayaquil ha crecido. “Hay un crecimiento del 4% en ventas del 2022 al 2023” comentó González. Este crecimiento resalta la resiliencia empresarial de la ciudad. Aunque el entretenimiento y la manufactura son los más afectados, el comercio ha mostrado estabilidad. “Guayaquil es una ciudad comercial con diversas actividades: servicios, turismo y comercio,” explicó. Esta diversidad ha permitido mantener un cierto crecimiento económico. Inseguridad: un problema persistente La inseguridad ha sido un tema recurrente. González destacó las acciones tomadas por la CCG para enfrentar esta problemática, incluyendo colaboraciones con la Policía Nacional y la UNASE para orientar a los comerciantes sobre cómo protegerse y denunciar extorsiones. “Hemos hecho varias acciones para ayudar a enfrentar este problema, desde orientar a los comerciantes en materia de seguridad hasta realizar esfuerzos para reducir el impuesto a los consumos especiales de las armas del 300% al 30% y así facilitar a las empresas de seguridad privada,” mencionó. También te puede interesar: Gran Guayaquil Productivo Empleo y retos económicos El empleo sigue siendo un desafío significativo. “La gran mayoría de ciudadanos no tiene un empleo adecuado”, indicó González, resaltando que el crecimiento económico y las nuevas inversiones van de la mano para generar empleo. También subrayó que las restricciones y obstáculos a nivel nacional afectan la inversión y, por ende, el empleo. Además, el reciente aumento del IVA del 12% al 15% ha tenido un impacto en el sector comercial. “Definitivamente hay un golpe cuando se habla del IVA, aunque varios productos de la canasta básica no pagan IVA, lo cual ayuda a amortiguar el impacto,” explicó González. A pesar de la contracción inicial en la demanda, las empresas han buscado reducir márgenes para mantener las ventas. En cuanto a los subsidios a los combustibles, González apoyó la focalización como una medida necesaria para ordenar las cuentas fiscales. Respecto a los cortes de luz, expresó indignación por la falta de previsión y administración adecuada, sugiriendo la necesidad de cambios estructurales que permitan la inversión privada en el sector energético. Por: Andrés Calvopiña Cervantes