Al observar el horizonte citadino es posible identificar vastas extensiones donde el concreto y el acero imponen su presencia, y con suerte, visibilizar algunos pulmones verdes que proveen oxígeno a la gran urbe pero que también resultan vitales para el desarrollo social de los habitantes. En estos escenarios, la madre naturaleza de la mano de la arquitectura de paisaje actúan como guardianes de este frágil equilibrio. Con el paso de los años y una mayor conciencia colectiva por la conservación del medioambiente, las principales capitales de América Latina se han preocupado y ocupado por recuperar espacios verdes y mirar hacia el futuro con un enfoque sustentable que les permita combatir los males propios del calentamiento global, como el efecto isla de calor tan común en los asentamientos urbanos, aprovechar estratégicamente los recursos, atraer la biodiversidad y diseñar con inteligencia emocional para promover la convivencia social, la equidad y una mejor calidad de vida. También te puede interesar: La ciudad de madera en Suecia que hace honor a la sostenibilidad Una mirada sustentable del futuro latinoamericano “El espacio público tiene la característica de poder reducir las barreras de desigualdad”, afirma Fernanda Rionda, fundadora y directora general de Jardín Sustentable y ahora también, presidenta de la Sociedad de Arquitectos Paisajistas de México. “Por ejemplo, en la Ciudad de México la Miguel Hidalgo es una de las alcaldías con más metros cuadrados por habitante con 15.4, mientras que Milpa Alta con 2.2 metros cuadrados por habitante es una de las alcaldías con menor espacio verde. Un planteamiento urbano más estructurado nos debe permitir a todos disfrutar de áreas verdes para la interacción social sin importar dónde vivas. Los arquitectos paisajistas y diseñadores de paisaje debemos actuar como agentes de cambio”. También puedes leer: Casa ramas y rocas: introspección entre el habitante y la naturaleza, una obra de Ruptura Morlaca Arquitectura Espacios verdes para el desarrollo social En la Ciudad de México, diversos han sido los espacios abandonados que han pasado por procesos de saneamiento para ser devueltos a la sociedad. Entre ellos, Rionda destaca la recuperación de la primera sección del emblemático Bosque de Chapultepec así como la restauración de su jardín botánico donde se colocaron colecciones de plantas en espacios deteriorados. El Parque Ecológico Cuitláhuac en Iztapalapa que anteriormente funcionaba como un tiradero de basura a cielo abierto fue saneado con la plantación de 19,295 árboles y la rehabilitación de lagos. El Parque Bicentenario, –el segundo pulmón más grande de la capital–, en los límites de las alcaldías Azcapotzalco y Miguel Hidalgo que en 55 hectáreas además de ofrecer espacios para el esparcimiento también busca educar a los visitantes sobre todos los ecosistemas presentes en la República Mexicana. El Parque La Mexicana en Cuajimalpa que se enfrentó al problema de la falta de espacios al aire libre para el deporte, la cultura y el contacto con la naturaleza en medio de la ciudad. Estos dos últimos proyectos fueron impulsados por Mario Schjetnan, arquitecto y paisajista que ha fungido como gran embajador de este tipo de iniciativas a nivel nacional.También te puede interesar: Zaha Hadid Architects revela el diseño de las estaciones de servicio de hidrógeno en la marina italiana Innovación paisajista en América Latina Fuera de las fronteras de México, también se han cosechado proyectos que apuntan hacia una nueva dirección en la planificación, gestión, conservación y desarrollo del paisaje, como el proyecto de Macarena Calvo y Cristóbal Elgueta en la comunidad de Vitacura y el Parque Bicentenario diseñado por el arquitecto paisajista Teodoro Fernández Larrañaga donde conviven cerca de 5,460 árboles de los cuales más de 2,600 son especies nativas. Ambos ubicados en la capital chilena, o el Jardim de Sequeiro de Júlio Barêa Pastore, profesor de Paisajismo de la Universidad de Brasilia y coordinador de Parques y Jardines de la Municipalidad de la Universidad de Brasilia, quien presentó una propuesta innovadora, un jardín naturalista y estacional ubicado en el Instituto Central de Ciencias (ICC), –hito de la arquitectura moderna brasileña diseñado por Oscar Niemeyer y João Filgueiras Lima en 1962– y que su desarrollo ha unido a la comunidad estudiantil y voluntarios externos. También puedes leer: Tendencias Emergentes en Construcción Sostenible para 2024 Redefiniendo ciudades para la convivencia entre humanos y naturaleza Con paso firme y resiliencia, los arquitectos y diseñadores de paisaje han probado su punto, no hay ciudad sin naturaleza; logrando así transformar el gris de las grandes ciudades tan asociado al progreso en la década de los años 50 y 60 por un concepto citadino moderno donde humanos y naturaleza coexisten en armonía. “Creo que ahora el mayor reto para América Latina es trabajar con soluciones que sean amigables con el ambiente. Nuestra región es tan rica en climas, tierras y tipos de plantas, que tenemos mucho para no solo vivir sobre la tierra, sino habitarla conscientemente. Solo nos falta hacer ese cambio de mentalidad desde los gobiernos y hasta la sociedad, nuestro deber como latinoamericanos es preservar nuestra biodiversidad”, concluyó Fernanda. Fuente y fotos de: AD