Sin embargo, un informe de la ONU, en su Programa para el Medio Ambiente (Pnuma), dice que en América Latina y el Caribe es posible cambiar esta grave situación. Podría lograrse si los sectores de energía y transporte neutralizaran emisiones de la matriz energética y electrificaran de forma total los sistemas de transporte terrestre y también el marítimo para 2050. Este control ahorraría a la región hasta USD 621.000 millones anuales y podrían evitar 1.100 millones de toneladas de CO2. Estas medidas además de traer beneficio económico, mejorarían la salud de los habitantes. El informe del Pnuma que plantea estos controles y reducciones fue presentado durante la COP25, que finalizó el pasado viernes en Madrid. En este encuentro se dieron cita unos 200 países con la misión de impulsar el Acuerdo de París de 2015, que tiene como objetivo reducir el calentamiento global con el control de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 °C. Sin embargo, la cumbre no superó las expectativas y según el acuerdo suscrito al finalizar la cita, mostró que las negociaciones de la comunidad internacional no lograron intensificarse debido a la ambición de varios de los países asistentes. No obstante, el informe advierte que si no se toman medidas de forma urgente, el objetivo que plantea el Acuerdo de París está lejos de darse. Se estima que las emisiones de gases de efecto invernadero se dupliquen para mediados de siglo, aumentando hasta 1200 millones de toneladas debido a la creciente demanda de energía eléctrica y aumentando también la temperatura mundial que podría alcanzar hasta 4 o 5 ºC a finales de siglo y comprometer el futuro de las jóvenes generaciones. De acuerdo con el informe, convertir todo a energía renovable es el camino más barato para electrificar la región y, a la vez, cumplir el Acuerdo. El Pnuma explica que para lograr una matriz renovable se necesita invertir unos USD 800.000 millones para 2050, una cifra menor de lo que costaría satisfacer la demanda de energía de la manera en que se logra actualmente. Además, lograr la descarbonización tiene otros beneficios. Se pueden crear más de 7,7 millones de nuevos empleos permanentes y asegurar 28 millones de años de trabajo en asignaciones temporales relacionadas con las tecnologías verdes, construcción de infraestructura y el mantenimiento de la electrificación del transporte. “Los sectores de energía y transporte presentan grandes oportunidades para una acción rápida y de gran alcance, que sea tanto ambiental como racional y financieramente atractiva”, dice el director regional del Pnuma, Leo Heileman. Pnuma asegura que una transición no solo apunta a alcanzar cero emisiones para 2050, sino a contribuir con el desarrollo mundial. Con información de El Universo.