Todos hemos escuchado alguna vez que “el desayuno es la comida más importante del día”. Sin embargo, no todos le damos la atención que merece. Lo cierto es que el desayuno es vital. Gracias a esta comida podemos realizar las funciones más elementales del cuerpo: desde caminar, respirar, hasta estudiar, trabajar y hacer ejercicio. La palabra desayuno significa romper el ayuno de la noche anterior, ya que en las mañanas habremos pasado un largo periodo de horas sin comer. El cuerpo, entonces, necesita recuperar energías para empezar el día. Sin embargo, es muy común que los estudiantes que entran a clase muy temprano omitan esta comida. La especialista en nutrición y salud oncológica, Silvana Moya Miranda, del centro de Nutrición, Salud y Vida Ecuador, recomienda desayunar hasta máximo una hora después de levantarse. ¿Qué pasa si no desayunamos? El cuerpo, dice Moya, es como una máquina que necesita gasolina para funcionar. Si no le damos el combustible que necesita, empieza a activar ciertos recursos metabólicos para obtener energía de otras fuentes y así conservar sus funciones vitales, como respirar o moverse. Generalmente estas fuentes son las grasas y azúcares de reserva. Es aquí cuando el cuerpo entra en un estado que se denomina de catabolismo, es decir que “el organismo empieza a destruir tejidos para hacer que estos puedan convertirse en glucosa y tener energía. Es un proceso de destrucción del organismo”, advierte. Ni siquiera en los casos en los que se sigue una dieta para bajar de peso, se debe saltar el desayuno: además de disminuir el rendimiento, muchos estudios nutricionales prueban que más bien ayuda a incrementar el peso por la necesidad de comer más. En la etapa de crecimiento El catabolismo, esa “destrucción” de tejidos es especialmente perjudicial para quienes están en un proceso de crecimiento, como los niños, los adolescentes y las mujeres embarazadas. Además de producir un deficiente rendimiento físico e intelectual, puede perjudicar al normal crecimiento y provocar problemas crónicos de nutrición. Por eso, es importante generar hábitos alimenticios desde la infancia que nos sirvan para toda la vida. También te puede interesar: El ABC del cáncer de mama En la tercera edad Con el paso de los años, los adultos mayores tienden a disminuir su percepción de hambre y de sed. Pero eso no significa que deban reducir la ingesta de alimentos. En esta etapa es aún más importante tener hábitos de alimentación que incluyan todos los nutrientes. Si los adultos mayores no desayunan, dice Moya, tienen más riesgo de presentar sarcopenia, que es una pérdida severa de la masa muscular y provocar fuertes lesiones en caso de caídas. El catabolismo también los afecta. “Algo que puede parecer tan simple, como saltarse el desayuno, puede ser aún más grave en los adultos mayores”, dice Moya. ¿Qué debe incluir mi primer comida del día? El desayuno tiene que representar alrededor del 25% de las calorías diarias que ingiere una persona, explica Moya. Para ser saludable siempre debe tener al menos cuatro grupos de alimentos en cantidades equilibradas: lácteos o bebidas vegetales, carbohidratos, proteínas y frutas. Las cantidades pueden variar según las necesidades y la actividad que realice la persona. Si hace ejercicio, por ejemplo, en lugar de comer una tostada puede comer dos, y en lugar de comer solo un huevo puede añadirle un poco de pollo. A estos grupos de alimentos, la nutricionista María José Sánchez, quien tiene un enfoque de “alimentación intuitiva”, añade dos más: las grasas saludables (aguacate, semillas, nueces, aceite de oliva) y las fibras (presentes en frutas y verduras). La especialista aclara que solo consumir uno de ellos no es un desayuno balanceado. En su página de Instagram indica aquello que no puede ser considerado desayuno: una taza de café solo, o un puñado de nueces, o un par de fresas. Y, a manera de broma, menciona que masticar chicles tampoco es un desayuno. Incluya un huevo en su desayuno La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señala que el huevo posee un gran potencial para luchar contra el hambre y la malnutrición. Es una de las fuentes fundamentales de aminoácidos, energía, oligoelementos esenciales y vitaminas. Es un producto ideal para proveer de energía al cuerpo. El huevo es tan importante en nuestras vidas que desde 1996 se conmemora el Día Internacional del Huevo, el segundo viernes de octubre. Para los ecuatorianos, el huevo es es un alimento esencial, cada uno consume alrededor de 200 huevos al año. Por eso es importante fomentar procesos de producción adecuados, mantener saludables a las gallinas ponedoras y facilitar su acceso, según recomienda la FAO.