Incorporar miembros de la tercera generación al negocio conlleva niveles de complejidad que deben ser analizados con cautela y mesura por los líderes de la familia empresaria, ya que a medida que las familias crecen, también crecen las expectativas de sus miembros, al igual que sus anhelos personales y los intereses que cada uno se llegue a plantear para la organización. Cuando el patriarca de la primera generación se plantea entregar acciones a los miembros de la familia para hacerlos partícipes del proyecto empresarial, puede existir una complicación futura, pues la propiedad queda muy diversificada y es muy común que las familias sin procesos de gobernanza familiar y corporativa, no logren transmitir el compromiso y responsabilidad a sus nuevos miembros, creando accionistas pasivos que solamente esperan recibir dividendos año tras año. Además, es muy común que las empresas no tengan el mismo crecimiento orgánico que tienen las familias, dificultando así la entrada de sus miembros a cargos y direcciones que cada uno de ellos aspira dentro de la empresa. Ante este complejo escenario, no existe una única solución para poder incorporar a los miembros de la tercera generación adecuadamente, por esto es indispensable que la familia cuente con asesores que puedan alinear correctamente las nuevas necesidades y retos de la familia, y los guíen en el desarrollo de sistemas de gobierno, tanto en la familia como en la empresa, a través de los cuales logren tomar decisiones efectivas, alinear a sus miembros y mantenerlos informados correctamente con una estrategia que les permita continuar con el compromiso de todos frente al proyecto empresarial. Si mantenemos sistemas de gobierno estructurados, la familia empresaria puede gestionar correctamente estos riesgos y adelantarse a conflictos, dibujando posibles escenarios futuros y logrando conjugar los intereses que puedan tener los legítimos dueños del negocio, a través de normas previamente discutidas y que son de conocimiento de todos los miembros de la familia empresaria. Estas reglas para la familia pueden estar contenidas en un documento denominado protocolo familiar, sin embargo, para vivir las reglas que se incorporen en dicho protocolo, es necesario que este sea gestionado a través de un órgano que reúne a un número determinado de miembros como es el consejo de familia que busca alinear la visión de la familia con el de la empresa y mantenerlo constantemente actualizado. Por otro lado, el gobierno corporativo buscará que a través de normas se controle y gestione de forma efectiva a la empresa para que los familiares que opten por ingresar a ella, conozcan de antemano los requisitos que necesitan cumplir para ser parte de la misma y entender que ingresan a una organización que mantiene órganos de gobierno y dirección formales que toman decisiones estratégicas a través de procesos preestablecidos en códigos de gobierno corporativo y reglamentos de funcionamiento de estos órganos. Finalmente, es importante que la generación que se encuentre liderando la familia y el negocio, desarrolle sistemas de comunicación para informar a los miembros de la familia, busque alinear visiones familiares en relación con la empresa y tenga presente la importancia de revitalizarse y reorganizarse con la entrada de las siguientes generaciones como medio de sostenibilidad de la compañía a largo plazo. Por: Sebastián López, EBM&Asociados