La sostenibilidad dejó de ser un “extra” o un tema reputacional. Hoy es, directamente, un factor de competitividad. Así lo planteó Mónica Heller, presidenta del Directorio de la Cámara de Comercio de Quito (CCQ), al abrir el foro, donde puso sobre la mesa un dato clave: más del 90% de las grandes empresas ya reportan prácticas ESG, y aquellas que integran la sostenibilidad en su modelo logran incluso reducir costos operativos. Bajo esa premisa, el panel conformado por: Joaquín Caraballo Rivas, CEO Waste to Worth LATAM (W2W) Grupo Danec; Ena Andrade, jefa de Responsabilidad Social y Sostenibilidad NIRSA; y Verónica Vera, gerente de Comunicaciones Corporativas Arcos Dorados (McDonald’s en Ecuador), giró en torno a una idea central: los problemas ambientales no solo representan riesgos, sino oportunidades estratégicas para innovar, diferenciarse y crecer. Joaquín Caraballo Rivas, CEO Waste to Worth LATAM (W2W) Grupo Danec, fue directo al punto. “Los que estamos enfrentando un problema de supervivencia somos nosotros, no el planeta”, afirmó, cuestionando el modelo actual de producción y consumo. Desde su enfoque, el verdadero cambio ocurre cuando las empresas dejan de ver la sostenibilidad como costo y empiezan a integrarla en la toma de decisiones. Para él, la economía circular es clave: entender que el residuo no debería existir y que todo puede reincorporarse al sistema productivo. Ese cambio, sin embargo, no es automático. Implica transformar la forma en que se asignan recursos, cómo se mide el valor y cómo se toman decisiones dentro de las organizaciones. “No hay recetas, es un camino que hay que construir”, insistió Joaquín Caraballo Rivas, CEO Waste to Worth LATAM (W2W) Grupo Danec. Desde la experiencia empresarial, Ena Andrade, jefa de Responsabilidad Social y Sostenibilidad NIRSA, reforzó esa idea con un enfoque más operativo. En sectores como el pesquero, explicó, la sostenibilidad no es opcional: es condición para la continuidad del negocio. “No es una opción, es una acción”, sostuvo, destacando cómo prácticas responsables no solo aseguran el recurso, sino que abren puertas a mercados internacionales más exigentes. Además, Andrade, puso ejemplos concretos de economía circular aplicada, desde el aprovechamiento total de los recursos hacia iniciativas que combinan impacto ambiental y social. Por su parte, Verónica Vera, gerente de Comunicaciones Corporativas Arcos Dorados (McDonald 's en Ecuador) llevó la conversación al terreno de la comunicación y la cultura organizacional. Explicó que la sostenibilidad solo funciona cuando se vuelve transversal: no como discurso, sino como práctica cotidiana que involucra tanto a colaboradores como a consumidores. En ese sentido, Vera, subrayó un punto crítico: la educación. “Podemos hacer mucho dentro de la empresa, pero si no conectamos con el consumidor, el impacto se queda corto”, señaló. Hoy, dijo, el mercado ya está empezando a premiar, o castigar, según las prácticas sostenibles de las marcas. El panel también dejó claro que uno de los principales retos sigue siendo cultural. Cambiar mentalidades, tanto dentro como fuera de las organizaciones, requiere información, evidencia y resultados visibles. Para Caraballo Rivas, ahí está la clave: “cuando entendemos cuánto vale lo que antes considerábamos residuo, cambia el comportamiento”. Finalmente, hubo un consenso transversal: nadie puede hacerlo solo. La colaboración entre sector privado, academia y sector público es indispensable para escalar soluciones y generar impacto real. Porque, como quedó claro en el foro, la sostenibilidad ya no se trata solo de cumplir o mitigar riesgos. Se trata de entender el negocio de otra manera y, en ese proceso, encontrar nuevas oportunidades donde antes solo se veían problemas.