El escenario laboral de Latinoamérica y el Caribe da cuenta de un momento de incertidumbre para mujeres y jóvenes que forman parte de la población económicamente activa y sus familias. El desempleo en la región aumentó levemente en 2019, pasando de 8%, en 2018, a 8,1%. No obstante, esto afectó a las mujeres en forma desproporcionada, según el informe Panorama Laboral de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Las mujeres son poco más de la mitad de la población, pero menos del 40% de la fuerza laboral. En las últimas décadas, las brechas de género en participación laboral, desocupación y ocupación vienen cerrándose, pero a pasos muy lentos. La tasa de desempleo femenino en Latinoamérica subió dos décimas a 10,2% en 2019, mientras que la masculina se mantuvo sin cambios en 7,3%. El aumento de la tasa de desocupación femenina contrasta con el estancamiento del indicador en los hombres, lo que da como resultado un aumento de las brechas de desocupación. “La desaceleración económica regional ahondó estas brechas, con la consecuente mayor precarización de las condiciones generales de las mujeres en el mercado laboral”, sostiene la OIT. Imagen tomada de Primicias. Diferencia salarial A pesar del aumento de la participación laboral de las mujeres, esta continúa muy por debajo de la de los hombres. Entre enero y septiembre de 2019 la tasa de participación de las mujeres en el mercado laboral alcanzó 50,9%, 0,3 puntos menos que en el mismo periodo de 2018. Pero, aún es 24 puntos porcentuales menor a la tasa de participación masculina. Para 2020, la OIT estima que se crearían 1,2 millones de puestos de trabajo más para los hombres y un millón para las mujeres. Las condiciones desfavorables de las mujeres en los mercados de trabajo no se restringen al número de plazas de empleo, sino que también se plasman en la brecha salarial. En 2019, los salarios de las mujeres subieron ligeramente por encima de los hombres, dentro de un proceso de reducción de brechas. Pero, todavía los salarios de los hombres son un quinto superior a los de las mujeres. “Las mujeres que trabajan, tienen ingresos 19 puntos porcentuales por debajo de lo que ganan los hombres, en promedio”, sostiene el informe. Además, la brecha salarial de género se amplía con la edad. Según la OIT, la diferencia de sueldos por género es mucho mayor en el caso de los trabajadores adultos que en los jóvenes. Imagen tomada de Primicias. Mal escenario para mujeres jóvenes Además de las mujeres, otro de los grupos más vulnerables ante la desaceleración económica en la región son los jóvenes. El desempleo entre las personas de 15 a 24 años de edad fue de 19,8% en 2019. Uno de cada cinco jóvenes latinoamericanos no tienen trabajo y eso alimentó las protestas que se dieron en 2019 en la región, dicen los expertos. Pero, la situación se ahonda si la persona joven es una mujer. Aproximadamente, siete de cada 10 jóvenes que no estudian ni trabajan son mujeres, concluye la OIT. Con información de Primicias.