Hace 20 años, Delta Air Lines inició una operación que buscaba acercar Ecuador con Estados Unidos. Dos décadas después, la ruta Quito–Atlanta se ha consolidado como una conexión estratégica para viajeros corporativos, turistas y pasajeros que se desplazan para visitar a familiares y amigos. Te puede interesar: LATAM destaca el potencial de la aviación sudamericana y el rol de las buenas políticas públicas para su desarrollo En entrevista exclusiva con Revista Ekos, Delia Ortega, Regional Manager de Delta Air Lines en Perú y Ecuador, asegura que este aniversario representa mucho más que la permanencia de una ruta. Es el resultado de una relación de largo plazo construida sobre la conectividad, la confianza y una visión compartida de crecimiento. “Desde el inicio de nuestras operaciones en el país, la ruta Quito–Atlanta se ha consolidado como una puerta de entrada estratégica para conectar a los viajeros ecuatorianos con Estados Unidos y con una red global de destinos”, afirma la ejecutiva. La apuesta de Delta por Ecuador se sostiene en una operación que conecta al país con Atlanta, el principal hub de la aerolínea y una de las plataformas aéreas más importantes del mundo. Desde este aeropuerto, los pasajeros procedentes de Quito pueden continuar su recorrido hacia 215 destinos: alrededor de 149 ciudades estadounidenses y 66 destinos internacionales. Nueva York, Miami, Los Ángeles, Orlando, Chicago, Boston, Las Vegas, Seattle y Washington D. C. forman parte de las alternativas disponibles dentro de Estados Unidos. La red también permite enlazar con destinos en Canadá, Europa, Asia, el Caribe y otros mercados internacionales. Quito–Atlanta, una ruta estratégica La relevancia de la conexión Quito–Atlanta no se limita al destino final. Su principal valor está en la capacidad de integrar a Ecuador con una extensa red aérea internacional. Durante su mayor programación histórica anunciada para el verano de 2025, Delta proyectó operar desde Atlanta 968 vuelos diarios, ofrecer 1,1 millones de asientos semanales y atender 215 destinos. “La ruta Quito–Atlanta es estratégica porque conecta a Ecuador con el principal hub global de Delta y con una de las plataformas de conexión más grandes de la industria aérea”, explica Ortega. La ejecutiva sostiene que la composición de pasajeros refleja la diversidad del corredor entre Ecuador y Estados Unidos. La ruta atiende tanto a ejecutivos que se trasladan hacia centros de negocios como a turistas y personas que viajan por motivos familiares. Este mercado también demanda una experiencia cada vez más fluida, conectada y personalizada. Por ello, Delta ha fortalecido su oferta con productos como Delta One, Delta Premium Select y Delta Comfort, además de servicios digitales y conectividad a bordo. Su plataforma Delta Sync Wi-Fi ya se encuentra disponible en más de 1.200 aeronaves y ha registrado más de 160 millones de sesiones desde su lanzamiento, de acuerdo con la información proporcionada por la compañía. Una operación respaldada por escala global La apuesta por Ecuador forma parte de una estructura global que en 2025 alcanzó ingresos operativos por USD 63.400 millones. Durante ese año, Delta transportó a más de 200 millones de clientes y registró una utilidad antes de impuestos de aproximadamente USD 5.000 millones en términos ajustados. La compañía opera hasta 5.500 vuelos diarios hacia más de 300 destinos en seis continentes. Su operación está respaldada por alrededor de 103.000 colaboradores y una flota que cerró 2025 con 1.314 aeronaves. Estas cifras reflejan una estrategia enfocada no solo en ampliar su cobertura geográfica, sino también en modernizar la flota, incorporar tecnología y fortalecer los productos premium. Delta reinvirtió cerca de USD 4.300 millones en su negocio durante 2025, principalmente en aeronaves, tecnología, infraestructura y experiencia del pasajero. Además, recibió 38 nuevos aviones y anunció un pedido de 30 Boeing 787-10, con opciones para incorporar otras 30 unidades. Crecimiento conectado con la demanda Para Delta, las oportunidades de crecimiento en Ecuador dependerán de la evolución de la demanda, la estacionalidad y las necesidades de los diferentes perfiles de pasajeros. El viajero corporativo requiere conexiones eficientes hacia centros de negocios de Estados Unidos y Canadá. Quienes visitan a familiares buscan mejores horarios y más opciones de itinerarios, mientras que el turismo necesita una red que facilite tanto la salida de ecuatorianos como el ingreso de visitantes extranjeros. Te puede interesar: DUOPRINT impulsa Safety Ads, una iniciativa que convierte publicidad en infraestructura de seguridad En este escenario, la compañía continuará evaluando oportunidades junto con LATAM Airlines. La estrategia no se limita a incorporar más vuelos, sino a ofrecer conexiones relevantes y una experiencia integrada entre ambas redes. Después de 20 años, la permanencia de Delta en Ecuador refleja una apuesta de largo plazo. La ruta Quito–Atlanta continúa siendo el centro de esa relación, pero su alcance se extiende a una red global que busca posicionar al país dentro de los principales corredores aéreos del continente. “Estos 20 años representan mucho más que la permanencia de una ruta: reflejan una relación de largo plazo entre Delta y Ecuador, construida sobre conectividad, confianza y una visión compartida de crecimiento”, sostiene Delia. (I)