La charla “Del sistema al sentido: cómo estamos rediseñando la empresa desde el colaborador” puso sobre la mesa una de las discusiones más urgentes del mundo corporativo: la desconexión entre lo que las empresas declaran y lo que realmente viven sus equipos. Antonio Tapia, Subgerente General de Alfanet, abrió su intervención con una premisa contundente: “Hoy no solo voy a hablar del sistema al sentido… voy a hablar de los sistemas organizacionales, porque aquí es donde confluye la vida del colaborador”. En su desarrollo, Antonio destacó una paradoja común en muchas organizaciones: la intención de ser justas o centradas en el cliente, frente a sistemas que lo impiden. “Nos declaramos ser una organización justa, pero nuestro diseño organizacional nos lo impedía”. Bajo esa lógica, describió lo que denominó “la fórmula del caos”: “estructuras diseñadas para control, KPIs que no reflejan experiencia y decisiones lentas”. El resultado —según explicó— es inevitable: “colaboradores frustrados” y clientes que perciben esa desconexión en cada interacción. Uno de los hallazgos más relevantes de su exposición fue la identificación del verdadero problema organizacional. “El problema no era la estrategia… el problema era nuestro sistema”, desmontando la creencia de que la transformación empieza en el discurso estratégico. Para Tapia, el núcleo está en el diseño: “Nuestra empresa no está mal gestionada, está mal diseñada”. Este diagnóstico llevó a una reflexión sobre la capacidad de crecimiento: “Las empresas no crecen hasta donde quieren, crecen hasta donde su sistema se los permite”. A partir de esa comprensión, el ejecutivo explicó el rediseño implementado en Alfanet, basado en un modelo sistémico que prioriza cultura, liderazgo y comportamiento por encima de la estructura. “Las empresas no se transforman desde la estrategia, se transforman desde el comportamiento interno”, sostuvo. En conclusión, el ejecutivo mencionó que la transformación real ocurre cuando cambia la experiencia del colaborador. “No hay transformación sin liderazgo real”, al tiempo que cuestionó la visión tradicional de la cultura como un área aislada. “El mayor error es pensar que la cultura es de recursos humanos… en realidad es una arquitectura organizacional”, finalizó.