La compra de una empresa por parte de otra (adquisición) o la unión de dos compañías para dar lugar a otra de mayor tamaño (fusión) constituyen dos de las maneras más usuales para ganar dimensión y competitividad. Generalmente este tipo de operaciones corporativas son la respuesta a oportunidades o amenazas de mercado. En este sentido, la adquisición de WhatsApp por parte de Facebook constituye un hito de gran relevancia, no solo por el tipo de sector al que ambas pertenecen -el de las redes sociales, un negocio en auge-, sino también porque se trata de la compra más valiosa de la historia de una empresa financiada por capital de riesgo.<br /> <br /> <img src="https://admin.grupo-ekos.com/storage/posts/fotos-articulos-temario/edicion 173/21.jpg" align="right" style="margin: 0px 0px 20px 20px;" /> <span style="font-size: 12pt; font-weight: bold;">La propuesta de valor</span><br /> <br /> WhatsApp fue fundada en 2009, en Mountain View, California, por dos ex-directivos de Yahoo: Brian Acton y Jan Koum. Fue la primera start-up especializada en mensajería OTT y apenas dos años después, en 2011, la firma de capital riesgo Sequoia Capital les inyectó recursos por valor de USD 8 millones. WhatsApp desarrolló un servicio de mensajería instantánea para móviles, que funciona como una especie de red social y que a poco de andar se convirtió en la aplicación más extendida del mercado. Sus usuarios pueden enviar mensajes a uno o varios destinatarios al mismo tiempo, e incluso pueden compartir sus ubicaciones, todo de manera gratuita, ya que -al estar basada en tecnología IP- su utilización se realiza en el marco del plan de datos del usuario.<br /> <br /> Su popularidad no tardó en hacerse sentir. Tal como publicó el Financial Times, el impacto de WhatsApp sobre los SMS fue el mismo que el de Skype sobre las llamadas internacionales por línea fija. De un plumazo acabó con el negocio más rentable de las operadoras de telecomunicaciones, el de los SMS. Si antes las telecos cobraban por cada mensaje, al despuntar WhatsApp los tuvieron que incluir con uso ilimitado en un paquete de tarifa plana.<br /> <br /> <span style="font-size: 12pt; font-weight: bold;">La adquisición de WhatsApp por parte de Facebook constituye un hito:</span><span style="font-size: 12pt;"> se trata de la compra más valiosa de la historia de una empresa financiada por capital de riesgo.</span><br /> <br /> <span style="font-size: 12pt; font-weight: bold;">Modelo de ingresos y costes</span><br /> <br /> A través de WhatsApp son enviados cada día unos 50 billones de mensajes, 600 millones de fotos, 200 millones de mensajes de voz y más de 100 millones de videos. No obstante esta frenética actividad, la compañía apenas obtiene ingresos, se trata de una aplicación casi gratuita. Los usuarios no tienen que pagar por registrarse, pero -pasado un año desde la instalación- han de abonar USD 0,99 en concepto de suscripción. Su facturación anual al momento de integrarse en Facebook era de USD 20 millones.<br /> <br /> WhatsApp no utiliza la publicidad como fuente de ingresos. Tal como explica Jan Koum, su visión no es la de ser un generador de anuncios más, sino que busca ofrecer un servicio fiable, que satisfaga completamente los deseos de sus clientes.<br /> <br /> La estructura de costes de la compañía se intuye muy liviana, con un mínimo de compromisos fijos. Al momento de su venta, solo empleaba a 55 personas y todo el desarrollo de software estaba subcontratado a empresas rusas. Tampoco gastaba un centavo en publicidad, basándose su posicionamiento comercial en el "boca a oreja" y la cobertura gratuita que le daban los medios de comunicación.<br /> <br /> Respecto a los costes variables, WhatsApp supo construir una red de servidores sorprendentemente pequeña y eficiente en proporción al número de mensajes procesados. De hecho, el coste anual de soporte por usuario es de solo USD 0,05.<br /> <br /> <br /> <img src="https://admin.grupo-ekos.com/storage/posts/fotos-articulos-temario/edicion 173/22.jpg" align="right" style="margin: 0px 0px 20px 20px;" /> <span style="font-size: 12pt;">Objetivos <span style="font-weight: bold;">económicos<br /> vs estratégicos</span></span><br /> <br /> Tras la adquisición de una empresa por otra, puede subyacer una posible subvaloración de la primera o el interés de la segunda por evitar que otro competidor se haga con ella, acceder a una nueva tecnología, generar sinergias que mejoren su eficiencia operativa, aumentar su poder de mercado, etc.<br /> <br /> No parece que el precio pagado por WhatsApp sea de ganga. De hecho, cuando -en febrero de 2014- Facebook anunció que el valor acordado era de USD 19.000 millones, la reacción inicial de la bolsa fue de escepticismo, a tal punto que la cotización de sus acciones cayó un 5%.<br /> <br /> La "jugada" de Facebook tiene mayor alcance. Según el propio Mark Zuckerberg, la mira no está en generar un retorno a corto plazo (prometió no introducir publicidad ni incrementar tarifas), sino que apunta a crecer a largo plazo, a 10-15 años, con un doble propósito: expandir la base de usuarios actuales de su red social y salvaguardar su rentable modelo de negocio.<br /> <br /> Facebook confía que WhatsApp se convierta en un acelerador de su crecimiento. El perfil de las personas que utilizan las dos aplicaciones es muy similar, por lo que no debería ser difícil vincularlos entre sí. Aunque WhatsApp funcionará como una división independiente y conservará su marca, queda claro que Facebook accederá a los números de teléfono de más de 450 millones de usuarios que, a partir de ahora, podrán enlazar sus cuentas personales.<br /> <br /> Por otro lado, el Big Data ha puesto al consumidor en el centro de la estrategia corporativa de la empresa. Hasta ser adquirida, WhatsApp no guardaba ni los mensajes ni las fotos que circulaban a través de su aplicación. Una vez tomado el control, Facebook puede utilizar esos datos para comprender mejor a los usuarios y perfeccionar el impacto que las estrategias comerciales pueden tener sobre ellos. De hecho accederá a toda la información de los usuarios de WhatsApp, los lugares donde han estado, sus números de celulares, los millones de mensajes diarios y el histórico de todas las conversaciones personales, de negocios y conexiones de todos esos clientes.<br /> <br /> Ya en 1651 el filósofo inglés Thomas Hobbes, en El Leviatán, expuso la idea de que «quien tiene la información, tiene el poder». No se equivocaba. Hoy más que nunca, la información se mantiene como el activo más valioso de las organizaciones. <img src="https://admin.grupo-ekos.com/storage/posts/fotos-articulos-temario/edicion 173/23.png" align="left" style="margin: 20px 0px 20px 0px;" />