La facturación electrónica no es una tarea aislada del área contable o fiscal. Cada comprobante alimenta declaraciones, registros financieros y procesos que pueden comprometer la liquidez y reputación de una empresa. Para Iván Triviño, Director de Impuestos de PwC Ecuador, el reto consiste en convertir el cumplimiento en una gestión preventiva. Entre las fallas más frecuentes que se observan en las empresas se encuentran la anulación tardía de comprobantes, la entrega extemporánea de comprobantes de retención, el desfase entre la fecha de emisión de un comprobante y su registro contable, así como el uso incorrecto de documentos complementarios, como es el caso de las notas de crédito. “Esto ha implicado en algunos casos pagos en exceso o indebidos, mientras que, en otros casos, sanciones significativas”, explica Triviño. Un comprobante electrónico emitido con errores puede desencadenar notificaciones del SRI, declaraciones sustitutivas y pagos de intereses, multas o recargos. También puede provocar pagos en exceso que afecten el flujo de caja. “Un error en la emisión de un documento impacta en la calidad de la información que se reporta al regulador y expone innecesariamente a la compañía”, advierte. También te puede interesar: La tecnología convierte el cumplimiento tributario en eficiencia Un solo flujo para toda la organización La solución comienza antes de emitir y transmitir un comprobante. PwC recomienda validar, entre otros aspectos, datos y campos obligatorios, bases imponibles, régimen fiscal aplicable y conciliar los documentos con la contabilidad y las declaraciones. “Los documentos electrónicos no deben considerarse como documentos aislados”, sostiene Triviño. Su integración en un flujo automatizado mejora la trazabilidad, reduce errores y evita costos administrativos y riesgos reputacionales. La tecnología cambia el momento del control La automatización y el análisis de datos permiten pasar de corregir errores a prevenirlos. “La principal recomendación es subirse a la ola de la automatización”, afirma Triviño. Para lograrlo, las empresas deben integrar impuestos, contabilidad y tecnología, actualizar sus sistemas, capacitar a los equipos y monitorear indicadores de cumplimiento fiscal.