Boicot (y sus formas boicoteo, boicotear) es un término que se escucha casi a diario en referencia a protestas, obstrucción u oposición colectiva contra un producto, un individuo, una entidad o un país. Es una expresión casi universal de las acciones utilizadas por grupos y colectividades en todo el mundo para obstaculizar el desarrollo o funcionamiento de una medida laboral, social, política o económica consideradas injustas. El “capitán” Boycott Charles Cunningham Boycott nació en 1832 en Norfolk, Inglaterra. El apellido original era Boycatt, pero por alguna razón desconocida la familia decidió cambiar la ortografía cuando Charles tenía 9 años. Su interés por la vida castrense lo llevó a enrolarse en la Real Academia Militar en 1848, pero fue dado de alta en 1849 tras reprobar un examen periódico. No obstante, su familia pagó buen dinero para comprarle un nombramiento en un regimiento, una práctica común en la época que le permitía al inscrito a alcanzar rápidamente un rango de oficial. Se trasladó a la isla de Achill, frente al condado Mayo al noreste de Irlanda, donde adquirió un terreno con el que prosperó y tuvo buen resultado cultivando en un ambiente hostil y desafiante. Allí se quedó 17 años, pero aspiraba a trasladarse a tierra firme, más cerca de la “civilización” y ocupar mejores tierras que labrar. Su oportunidad llegó en 1872, cuando John Crichton, conde de Erne, que poseía más de 15.000 hectáreas en Irlanda, buscaba a quién le pudiera administrar un terreno en el condado Mayo. El contrato incluía el uso de unas 250 hectáreas para su cultivo, una buena casa de campo con establos y cobertizo para botes. También te puede interesar: Las 20 frases más motivadoras de Elon Musk sobre el éxito en los negocios y el trabajo El conde prefería que ingleses ocuparan puestos de autoridad y estuvieran a cargo de manejar a los arriendos de sus tierras. El sobrenombre de “capitán”, probablemente impuesto a Charles Boycott por sus granjeros inquilinos por su trato rígido y antecedentes militares, seguramente fue un aspecto favorable para que recibiera el contrato. Según los biógrafos, Boycott creía en “el derecho divino” de los amos, dueños y terratenientes. También tenía la tendencia a comportarse a su antojo, sin importarle lo que otros opinaran. Su mano dura y desagradable personalidad lo volvieron muy impopular con los granjeros inquilinos. No tenía problemas en desalojar a los que no cumplían a tiempo con el pago de sus arriendos y solía imponerle multas por las transgresiones más insignificantes, como dejar a uno de sus animales deambular por su terreno o llegar tarde al trabajo. Las multas algunas veces excedían sus salarios. Enfrentamiento con la Liga Agraria A finales de la década de los 1870, Irlanda se vio afectada por una serie de malas cosechas que apuntaban a una hambruna. Una nefasta situación para los granjeros inquilinos que ya tenían dificultades pagando sus arriendos. En 1879, el hijo de uno de esos inquilinos en el condado Mayo formó la Liga Agraria Nacional de Irlanda con miras a reducir los arriendos y frenar los desalojos. La liga también estaba vinculada al movimiento independentista de Irlanda, pero su objetivo final era que los granjeros pudieran ser dueños de las tierras que labraban. También puedes leer: Mentoring para líderes Los inquilinos de las tierras del duque de Erne solicitaron una reducción del 25%, pero el duque sólo les concedió el 10% y permitió que Boycott recuperara como pudiera las deudas morosas y desalojara a quienes no pagaran. Tres familias fueron desalojadas lo que llevó a la Liga Agraria a lanzar a iniciar acciones para responder a estas medidas. El parlamentario Charles Stewart Parnell, líder de la liga, instó en un discurso a sus seguidores a evadir y despreciar en todo lugar y momento a quien haya desalojado a otro ser, “dejarlo solo… aislarlo de resto del país, como si fuera un leproso”. Fuente: El Economista