La sostenibilidad, entendida desde lo humano, fue el punto de partida de la intervención de Laura Melo, Coordinadora Residente del Sistema de Naciones Unidas en Ecuador, en la Cumbre de Sostenibilidad 2026. Su reflexión aterrizó en: “cómo las emociones también circulan a nuestra experiencia de vida y a nuestra calidad de vida y por eso a la sustentabilidad”. Desde ahí, introdujo la idea que atravesó toda su ponencia: “la paz empieza donde alguien decide no rendirse”. No como un ideal lejano, sino como una condición concreta para avanzar. “La paz es el motor del desarrollo”, dijo, dejando claro que sin estabilidad no hay crecimiento posible, ni oportunidades sostenibles en el tiempo. La historia de “Ana” dio cuerpo a ese planteamiento. Una joven de la Sierra Centro que, en medio de un entorno marcado por la violencia, eligió algo sencillo pero desafiante: hablar. “Tenía la intuición de que la palabra podría ser un instrumento para la paz”, contó Melo. Sin cargos ni poder formal, su decisión refleja la de muchos líderes comunitarios que hoy, desde distintos rincones del país, están sosteniendo el tejido social. Porque la paz, insistió, no es la ausencia de conflicto. “Es la capacidad de gestionarlo sin destruirnos”, y en un contexto donde el miedo y la incertidumbre se han vuelto parte del día a día, esa capacidad marca la diferencia. Apostar por la convivencia, incluso cuando es más fácil desconfiar, se vuelve un acto de resistencia. En ciudades y comunidades como Guayaquil, Lago Agrio o Esmeraldas, Melo ha encontrado liderazgos que, a pesar del temor, siguen generando oportunidades. “Hablan de paz como tener un espacio seguro para estudiar o trabajar”, explicó, acercando el concepto a lo esencial: la posibilidad de vivir con dignidad. Los avances existen, pero se entienden mejor desde su impacto. Más de 137 líderes comunitarios y servidores públicos han fortalecido capacidades en diálogo y prevención de conflictos, y más de 260 jóvenes han participado en procesos de convivencia. “Lo importante es que sus comunidades gestionaron las tensiones sin violencia”, subrayó. En ese camino, los jóvenes aparecen como una fuerza esencial. Melo recordó a Cristina, una adolescente de Esmeraldas, que al hablar de liderazgo fue directa: “ser líder es muy diferente de ser jefe… es entender a los otros y promoverlos”. Una frase que, viniendo de un entorno complejo, resume una forma distinta de construir futuro. La conexión con la sostenibilidad es evidente, no se trata solo de lo ambiental. “Es asegurar que las personas pueden vivir con dignidad, garantizar acceso a servicios, fortalecer capacidades y no dejar a nadie atrás”. Sin cohesión social, sin confianza y sin estabilidad, cualquier esfuerzo se queda corto. Al final, el mensaje se siente cercano. La paz, y con ella la sostenibilidad, no se construye únicamente desde grandes decisiones. “Empieza en decisiones pequeñas”, como la de Ana, como la de tantos otros que, todos los días, eligen no rendirse y seguir apostando por sus comunidades.