Pero cuando el torneo de Wimbledon llega a su fin, miles de pelotas de tenis inician un segundo set inesperado: convertirse en refugios para uno de los mamíferos más diminutos y vulnerables de Europa. Este proyecto, impulsado por la Wimbledon Foundation junto con organizaciones como el Wildlife Trust, transforma un residuo deportivo en una solución de conservación. Desde principios de la década del 2000, más de 50.000 pelotas han sido adaptadas para alojar al Micromys minutustambién conocido como topillo de las risaies o ratón espiguero, cuya población se encuentra catalogada como “casi amenazada” en Reino Unido, “vulnerable” en Gales y “crítica” en Escocia, según la Sociedad de Mamíferos del Reino Unido. Durante el torneo, se utilizan más de 50.000 pelotas para garantizar que los partidos se jueguen con material en perfecto estado. Al final de la competencia, muchas se revenden a aficionados o se reutilizan en entrenamientos, pero una parte se destina a este innovador programa de conservación. También puedes leer: 17 empresas privadas han sido reconocidas con el reconocimiento “Punto Azul” tras la ampliación de su alcance El proceso es sencillo y eficaz: Se perfora un orificio en la pelota para permitir el ingreso de los roedores y se coloca a una altura de entre 75 centímetros y 1,5 metros sobre el suelo. Esta posición protege a los animales de la humedad y de depredadores como comadrejas y otros mustélidos. El diseño natural del ratón espiguero con apenas 7 gramos de peso, menos de 7,5 cm de largo y una cola prensil lo convierte en un habitante perfecto para estas esferas. Sus nidos esféricos, que construye con hojas y tallos, se asemejan en forma y tamaño a una pelota de tenis, lo que facilita su adaptación.