Adquirió el emprendimiento y comenzó un proceso de transformación que hoy posiciona a Sumak Amazonian Cosmetics como una empresa ecuatoriana que integra ciencia, sostenibilidad y biodiversidad amazónica. Los primeros productos se elaboraban en un espacio de apenas 4 x 4 metros. Aunque se cumplían estrictas normas de limpieza y calidad, la producción se realizaba con utensilios adaptados, propios de una cocina y no de un laboratorio industrial. Aquella realidad se convirtió en el punto de partida de una visión mucho más ambiciosa. La empresa inició renovando completamente la marca y redefiniendo su propósito. Se reemplazaron envases plásticos convencionales por alternativas biodegradables y se reformularon los productos para eliminar ingredientes cuestionados, sustituyéndolos por activos provenientes de la Amazonía y los Andes ecuatorianos. El objetivo era claro: desarrollar cosmética limpia, efectiva y respaldada por evidencia científica, sin comprometer la salud de las personas ni la del planeta. Este proceso se fortaleció mediante alianzas con universidades e investigadores, integrando conocimiento científico con saberes ancestrales para desarrollar formulaciones innovadoras. Con la construcción de su primer laboratorio, la empresa obtuvo sus primeras notificaciones sanitarias, marcando el inicio de una nueva etapa de crecimiento. Posteriormente, el acceso a capital semilla permitió fortalecer la infraestructura, incorporar maquinaria especializada, optimizar procesos productivos y ampliar la capacidad de fabricación. Hoy, Sumak Amazonian Cosmetics cuenta con un laboratorio destinado al procesamiento de materias primas, equipado con un biodigestor que trata el agua utilizada antes de devolverla limpia a la chakra, y un segundo laboratorio donde se desarrollan las etapas de producción, consolidando una operación alineada con principios de economía circular. Al frente del proyecto familiar está Francisco Echeverría, máster en Dermofarmacia y Cosmética, responsable de la investigación, desarrollo de formulaciones y dirección estratégica de la empresa. Lo acompaña su esposa, Tamara Charpentier, comunicadora y máster en Responsabilidad Social Empresarial, quien lidera la implementación de procesos sostenibles y la estrategia de comunicación, mientras Jorge Charpentier brinda soporte a la gestión administrativa. La empresa trabaja únicamente con ingredientes obtenidos de forma sostenible, sin promover prácticas que afecten árboles, ecosistemas o la biodiversidad. Además, cuenta con el Sello Chakra Amazónico, que garantiza la trazabilidad de las materias primas y el comercio justo con comunidades amazónicas. Su propuesta ha recibido importantes reconocimientos nacionales. Sumak Amazonian Cosmetics forma parte de los 15 emprendimientos finalistas de Misión Emprende 593: Road to Shark Tank y obtuvo el tercer lugar en la Kumbre de Sostenibilidad Ekos 2026, en la categoría abierta de emprendimientos sostenibles. Sumak Amazonian Cosmetics demuestra que es posible construir una empresa donde la innovación, la ciencia y la sostenibilidad conviven para ofrecer productos de alta calidad que cuidan simultáneamente la piel, la biodiversidad y el futuro.