En la Kumbre de Sostenibilidad 2026, Henk Rogers conectó dos momentos de su vida: la negociación que llevó a Tetris a Game Boy y la misión que hoy guía su trabajo en acción climática. Su trayectoria comienza en la industria de los videojuegos. Fundó Bullet-Proof Software y desarrolló The Black Onyx, uno de los primeros juegos de rol en Japón, que en 1984 se posicionó como número uno. A finales de los 80, encontró Tetris y viajó a la Unión Soviética para asegurar sus derechos. Su lectura del mercado fue simple: “si quieres que los niños compren la consola, incluye Mario; si quieres que todos la compren, incluye Tetris”. Esa decisión cambió la historia del gaming. Años después, su enfoque dio un giro. Tras vender su empresa de juegos móviles y enfrentar un problema de salud, redefinió su prioridad: reducir la dependencia de combustibles fósiles. En 2007 fundó Blue Planet Foundation con ese objetivo. Desde ahí impulsó un cambio concreto: Hawái aprobó una ley para alcanzar el 100% de energía renovable. Para Rogers, el avance no depende de acuerdos globales, sino de decisiones que se toman a escala local y se sostienen en el tiempo. Su mensaje fue directo: “no tengo esperanza, tengo determinación”. Y una condición clara: sin plazos, no hay resultados. También planteó la necesidad de integrar más voces en la toma de decisiones, especialmente de mujeres, y de dejar de fragmentar los problemas. Para él, la crisis climática no admite visiones parciales. El cierre fue igual de concreto: nadie va a resolver esto por nosotros. Las decisiones dependen de nosotros, y también cuándo ejecutarlas.