Desde su infancia, Cristina sintió una conexión profunda con la aviación. Sus primeros recuerdos de vuelos familiares, la llevaron a la oportunidad de conocer una cabina de vuelo y a fascinarse por este mundo. “Pero no fue sino hasta los 15 años que tomé la decisión definitiva de convertirme en piloto”, cuenta. Según la Administración Federal de Aviación, FAA por sus siglas en inglés, y de la Asociación Internacional de Mujeres Piloto de Aerolíneas (ISWAP), la poca participación femenina en el campo de la aviación es alarmante. De los casi 700 mil pilotos que hay en el mundo, solo el 8.4% son mujeres. A pesar de que las cifras puedan resonar de manera negativa, el trabajo por cambiar el rumbo de la aviación a favor de la participación femenina es una labor que, además de ser efectuada por las aerolíneas y los procesos formativos, también depende de la vocación y el amor hacia la profesión. Al menos de esta manera lo cree Cristina Barba, la actual Capitana de Línea Aérea de Latam. Uno de los desafíos iniciales para Cristina fue romper con el estigma de que la aviación era un campo reservado exclusivamente para hombres. Siendo la única mujer en formación como piloto, con el tiempo, no solo supo hacer caso omiso a los comentarios externos plagados de prejuicios y estereotipos, sino que también superó las dudas internas que amenazaban su autoconfianza y capacidad. También tuvo que lidiar con la falta de apoyo emocional en una industria dominada por hombres, lo que hizo que los primeros pasos en su carrera fueran aún más desafiantes. Pero fue su familia, la cual la acompañó a lo largo de este viaje. A pesar de los obstáculos, siempre mantuvo su mirada en el cielo, enfocada en sus metas. Para Cristina, la aviación es más que una profesión: es una pasión. Y, aunque también ha significado ausencias y sacrificios, el orgullo de ser piloto le impulsa a volar cada vez más alto. Su ascenso como Capitán de Línea Aérea en LATAM es un ejemplo para todos aquellas que sueñan con operar aeronaves.