En este contexto, un equipo de investigadores de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) ha revelado un hallazgo que podría cambiar la forma en que concebimos la regeneración de nuestros bosques. Más de 150 piñas de pino, recolectadas en plantaciones que rodean la ciudad de Loja, fueron analizadas cuidadosamente en el Herbario UTPL, utilizando microscopios y estereoscopios para clasificar los conos por tamaño y examinar los organismos que habitan en ellos. Los resultados muestran que cada piña contiene entre 102 y 210 escamas (pequeñas láminas que albergan líquenes y briófitos) convirtiéndose en auténticos refugios de biodiversidad. Estas pequeñas semillas de los pinos no permanecen estáticas, tanto aves y mamíferos de la fauna local, dispersan los propágulos, facilitando la colonización de nuevas áreas y promoviendo la restauración ecológica. “Lo que parecía un elemento sin mayor valor se convierte en un aliado clave para la conservación, capaz de conectar procesos ecológicos con acciones de restauración”, destaca Ángel Benítez Chávez, docente investigador UTPL y líder del proyecto. El hallazgo tiene proyección internacional. Se trata de la primera investigación global que evidencia el papel de las piñas de pino como refugios de biodiversidad, y sus resultados han motivado un volumen especial en la revista científica Diversity. Además, se planea replicar el estudio en países vecinos como Colombia y Panamá, lo que permitirá fortalecer el conocimiento regional sobre la recuperación de ecosistemas andinos. Más allá de la biología, el estudio abre nuevas líneas de investigación en fitoquímica y ecología aplicada, explorando la resistencia natural de las piñas y su capacidad para albergar organismos en distintos entornos. Los hallazgos de la UTPL refuerzan el compromiso de la institución con la investigación multidisciplinaria y la sostenibilidad, ofreciendo soluciones innovadoras para la conservación de la biodiversidad y la mitigación del cambio climático. Desde Loja, la ciencia demuestra que incluso los elementos más pequeños, como una piña de pino, pueden tener un impacto enorme en la restauración de los bosques andinos, posicionando al Ecuador como referente en investigación ambiental y ofreciendo un camino concreto hacia la protección y recuperación de nuestros ecosistemas.