¿De qué modo la sobrepesca afecta la biodiversidad? Ante el colapso de las grandes poblaciones de peces, las embarcaciones comerciales comenzaron a ir hacia zonas más profundas del océano y hacia eslabones más bajos dentro de la cadena alimentaria, en búsqueda de capturas posibles. Esta “pesca hacia abajo” ha producido una reacción que altera el antiguo y delicado balance del sistema biológico del mar. Por ejemplo, los arrecifes de coral son específicamente vulnerables a la sobrepesca. Los peces herbívoros mantienen los ecosistemas en equilibrio al alimentarse de las algas, manteniendo así los corales limpios y saludables para que puedan crecer. La pesca de demasiados herbívoros, ya sea de manera intencional o accidental, puede debilitar los arrecifes y hacerlos más susceptibles a ser destruidos por las temperaturas extremas y el cambio climático. El equipamiento de pesca y los escombros también pueden destruir físicamente los frágiles corales que conforman a los arrecifes. También, la sobrepesca puede dañar a otras especies marinas. La pesca de arrastre, un método a través del cual las embarcaciones arrastran redes enormes detrás suyo en el agua, arrastra algo más que al camarón y el atún rojo: captura todo lo que está en su camino. Tortugas de mar, delfines, aves marinas, tiburones y otros animales han estado todos bajo amenaza de vida ante posibles capturas accidentales. Los esfuerzos para prevenir la sobrepesca A lo largo de los años, a medida que las pesquerías han ido capturando cada vez menos, los seres humanos han empezado a comprender que los océanos, que se suponían interminablemente vastos y ricos, son en realidad muy vulnerables. En 2006, un estudio sobre las estadísticas de pesca publicado en la revista Science, predijo tristemente que, en el caso de que tales niveles insostenibles de pesca continúen, todas las pesquerías del mundo colapsarán en el año 2048. Varios científicos afirman que gran parte de las especies de peces, pueden ser restauradas con una gestión agresiva de las pesquerías y un mayor cumplimiento de las leyes en materia de pesca, que incluye el establecimiento de límites de captura. Un uso elevado de la acuicultura (la agricultura de mar) también podría ayudar. Incluso, en varias regiones existen motivos para tener esperanza. También te puede interesar: Atuneros ecuatorianos, pioneros globales en pesca con materiales orgánicos La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la cual establece los estándares internacionales sobre la gestión de las pesquerías, señaló en su informe del 2020 que ha habido un ligero aumento en el porcentaje de poblaciones que están produciendo de manera sostenible la mayor cantidad de alimentos posible, que es el objetivo de la ordenación pesquera. ¿Podemos detener la sobrepesca? Los subsidios gubernamentales aún son un gran desafío para revertir esta tendencia problemática. Una encuesta mundial encontró que, en el 2018, las naciones gastaron USD 22 mil millones en los llamados “subsidios perjudiciales” que potencian la sobrepesca, 6% más que en el 2009. Como National Geographic informó en su momento, los subsidios perjudiciales son aquellos que financian prácticas que, de otro modo, no serían rentables, como los costos del combustible utilizado para los arrastradores. China, por ejemplo, ha incrementado estos subsidios en el 105% en la última década. En el 2021, el director general de la OMC, Ngozi Okonjo-Iweala, solicitó a sus miembros llegar a un acuerdo, con el argumento de que “el no hacerlo puede arriesgar la biodiversidad del océano y la sustentabilidad de los suministros pesqueros de los cuales muchas personas dependen para sus alimentos e ingresos”. No resulta claro si los países reunirán la voluntad política para culminar con tales subsidios. Lo que sí resulta claro para los científicos es que es una de las varias medidas que son fundamentales para salvar a los océanos del mundo. Fuente: National Geographic