Hoy es habitual ver mujeres desarrollarse en el ámbito universitario, pero no siempre fue así. La primera universidad que existió en Ecuador (que en ese entonces se llamaba Quito), fue origen colonial, llamada Pontificia Universidad de San Gregorio Magno, fundada en 1620 por los jesuitas, pero más tarde se renombró como la actual Universidad Central del Ecuador. Sin embargo, tuvieron que pasar cientos de años para que las mujeres pudieran acceder a estudios superiores. La historia del acceso de las mujeres a la educación superior en el país tuvo un punto de inflexión en 1877, cuando se firmó un Decreto que las autorizó a cursar estudios universitarios, aunque se les instaba a seguir carreras consideradas "femeninas". Aunque el proceso fue gradual, la participación femenina en las universidades tuvo más relevancia cuando entró en escena una mujer que cambió la historia: Matilde Hidalgo de Prócel, la primera mujer ecuatoriana en ejercer una profesión médica a principios del siglo XX tras titularse en esta carrera y la primera mujer en ejercer su derecho al voto en Latinoamérica. “El estudio sublima, enaltece y dignifica. Es la Ciencia la que indica los medios de progresar”, afirmó Matilde, quien se convirtió en inspiración para que miles de mujeres vivieran su realización profesional en el futuro. Hoy, la educación universitaria es más accesible para las mujeres. Según una publicación de Grupo Faro y con base a datos del Censo 2022, el 19,66% de mujeres mayores de 24 años posee un título en educación superior. En el caso de los hombres este porcentaje es de 17,34. Sin embargo, en el acceso a carreras como las STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) continúan existiendo brechas. Por ejemplo, solo una de cada tres investigadoras en el mundo es mujer, aunque en América Latina y el Caribe la cifra asciende al 45%. Según el Instituto de Estadística de la UNESCO (UIS), las mujeres en STEM publican menos, reciben menores salarios y tienen menos oportunidades de avanzar en sus carreras. Por otro lado, apenas el 12% de los miembros de las academias científicas nacionales son mujeres. Además, Ecuador se une a la tendencia global de que las mujeres representan sólo el 35% de quienes cursan estudios de enseñanza superior en STEM y representan menos del 30% de los investigadores científicos. También te puede interesar: Luchas compartidas contra la violencia y avances históricos en igualdad de género Otra pionera en la historia de la participación de las mujeres en la academia fue Juana Miranda, quien se convirtió en la primera docente universitaria del Ecuador en 1891 en el campo de la obstetricia y quien además fundó la Maternidad de Quito. Ella también abrió el camino para que las mujeres puedan ejercer la docencia en diferentes ramas en carreras universitarias. Hoy, según la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (SENESCYT), en Ecuador hay 21.408 hombres ejerciendo como docentes frente a 15.736 mujeres dentro de las Universidades y Escuelas Politécnicas (UEP); y en Institutos Superiores Técnicos y Tecnológicos, la participación de los hombres es de 46.494 y de las mujeres de 33.431. Muchas mujeres trabajan día a día por la inclusión en la academia A continuación, destacamos algunas de ellas. Cecilia Paredes Verduga Rectora de la ESPOL Primera mujer en dirigir la Escuela Superior Politécnica del Litoral, institución pública de referencia en ciencia y tecnología. Ingeniera en Materiales, ha impulsado la investigación aplicada y fundado laboratorios pioneros en nanotecnología. También ha formado parte del Consejo de Educación Superior. María Augusta Hermida Rectora de la Universidad de Cuenca En 2021 se convirtió en la primera mujer rectora en los más de 150 años de vida de la Universidad de Cuenca. Doctora en Arquitectura por la Universidad Politécnica de Catalunya (2011) y Directora del Grupo de investigación Ciudades Sustentables – LlactaLAB. María del Pilar Cornejo Ex Decana de Ingeniería Marítima y Ciencias del Mar, ESPOL Académica e investigadora en oceanografía y riesgos naturales, fue decana en la ESPOL entre 2017 y 2021. También se desempeñó como Secretaria Nacional de Gestión de Riesgos. Ha trabajado en la intersección entre ciencia y políticas públicas para la reducción del riesgo de desastres. Graciela de la Caridad Urías Vicerrectora de Formación, UNAE Doctora en Ciencias Pedagógicas, con posdoctorados en investigación educativa, ha dedicado 37 años a la docencia y la gestión académica. Ha trabajado en Cuba, Brasil, Venezuela y Ecuador, consolidando experiencia internacional. Cofundadora de la UNAE en 2015, Rebeca Castellanos Rectora de la UNAE Doctora en Ciencias Pedagógicas, cuenta con más de tres décadas de experiencia en gestión académica. En la Universidad Nacional de Educación ha sido directora de posgrado, vicerrectora y hoy es su máxima autoridad. Su trayectoria incluye la formación docente en Venezuela y Ecuador. Andrea Encalada Romero Vicerrectora de la USFQ Doctora en Ecología por la Universidad de Cornell, es una de las científicas más influyentes en el país. Cofundó el Laboratorio de Ecología Acuática y el Instituto BIOSFERA, Ha publicado más de 70 trabajos científicos y recibido premios como el Matilde Hidalgo. Florinella Muñoz Bisesti Primera Rectora de la Escuela Politécnica Nacional (EPN) Fue la primera mujer en ser rectora de la Escuela Politécnica Nacional (estuvo en este cargo de diciembre del 2018 a diciembre del 2023). Ingeniera química con doctorado, políglota y con experiencia internacional, ha trabajado por la proyección social de la universidad. Ximena Verónica Jaramillo Fierro Vicerrectora de Investigación UTPL Docente e investigadora en la UTPL, se desempeña como vicerrectora de Investigación. Fue galardonada con el Premio Regional L'Oréal-UNESCO para Mujeres en la Ciencia en 2024, siendo la primera ecuatoriana en recibir este importante reconocimiento