En México, alrededor de 15 millones de hombres sufren depresión y, aunque en Ecuador estas cifras no han sido actualizadas desde el 2014, se estima que esta situación es similar en comparación a la población ecuatoriana. Esto, indudablemente, está relacionado a la nula gestión emocional que ciertos hombres suelen tener debido al falso concepto que -socialmente- se ha creado de lo que es la masculinidad. “A esto se lo conoce como analfabetismo emocional y es un problema de salud pública”, asegura Nicko. De la exclusividad a la inclusividad “La masculinidad hegemónica es exclusiva porque deja por fuera y excluye a todos aquellos hombres que no encajan con el patrón de conducta que se espera de esa idea de masculinidad predominante”, dice el Fundador. Pero también lo es porque las estadísticas muestran que, vivir sometidos a este patrón de conducta, impide el desarrollo. En el Instituto confían en que desafiar al machismo es acercarse a un mundo más justo e igualitario y que la única forma de lograrlo es con la reeducación. Ahí, se habla de masculinidades inclusivas y positivas, “porque promueven una vivencia de la masculinidad única, alejada de la violencia, el sexismo, la homofobia, el clasismo y el racismo. “Hay tantas formas únicas de ser hombres como hombres únicos en el mundo”