La historia de Crocs comenzó en 2002 en Boulder, Colorado, cuando los fundadores de la empresa, Lyndon "Duke" Hanson y George Boedecker Jr., descubrieron una espuma patentada llamada Croslite. Esta espuma era muy liviana, resistente al agua y antideslizante, por lo que los fundadores de la empresa pensaron que sería ideal para crear zapatos. Inicialmente, Crocs se enfocó en la producción de calzado para deportes acuáticos, pero pronto descubrieron que había una demanda para su calzado en otros sectores, como el de la salud y la hostelería. La compañía comenzó a expandirse rápidamente y en 2004, Crocs había vendido más de un millón de pares de zapatos. El diseño distintivo de los zapatos de Crocs, con sus agujeros de ventilación y su forma de zueco, se convirtió en un éxito entre los consumidores y pronto se convirtió en una tendencia de moda. La marca también comenzó a ofrecer una variedad de colores y diseños, incluyendo ediciones limitadas en colaboración con diseñadores y celebridades. Sin embargo, a medida que Crocs se hizo más popular, también recibió críticas y burlas por su aspecto poco convencional. La compañía también enfrentó problemas legales con respecto a la propiedad intelectual de su diseño. A pesar de esto, Crocs se mantuvo firme y continuó expandiendo su línea de productos, incluyendo sandalias, botas y zapatillas. También te puede interesar: Christian Dior: El joven de una familia en ruinas que democratizó la moda femenina En la actualidad, Crocs es una marca global y ha vendido más de 600 millones de pares de zapatos en todo el mundo. A pesar de las críticas y controversias, los zapatos de Crocs se han convertido en un elemento básico en muchos armarios y han demostrado ser una tendencia duradera.