En 2017, Apple lanzó el primer celular con face ID y desde entonces, los datos biométricos se incorporaron a la vida de millones de personas. Está claro que no fueron los pioneros en utilizar esa tecnología, pero sí el punto de quiebre porque impactó masivamente. El sistema de reconocimiento facial se transformó en la experiencia de usuario preferida de la mayoría y sinónimo de seguridad. En 1892, en Argentina, los hijos de Francisca Rojas aparecieron muertos. La investigación policial apuntó en primera instancia al vecino, pero dio un giro inesperado cuando intervino Juan Vucetich. El comisario, nacido en Croacia y radicado en Argentina, fue quien identificó que había huellas dactilares de la madre en el cuerpo de los hijos. Finalmente ella confesó el asesinato. De esta manera, fue condenada por primera vez en el mundo una persona descubierta por este método.El 2024 se presenta como uno de los años de mayores cambios en el tema. En febrero, The Wall Street Journal lo anticipó: Olvida tus contraseñas: el cuerpo es la próxima clave de seguridad. Días antes, se había producido la filtración más grande de la historia: fueron develados 26 mil millones de registros de diferentes sistemas en todo el mundo. La amenaza de los ciberdelitos avanza al mismo ritmo que la digitalización. Desde la pandemia que el mundo ha tomado una mayor conciencia y en su reporte de 2024 para el Foro Económico Mundial ya representa una de las cinco amenazas más graves al desarrollo económico global. Lo que está en disputa es la identificación de la identidad, una característica indispensable para que el mundo digital sea un espacio de confianza. Las soluciones desarrolladas con inteligencia artificial analizan grandes volúmenes de datos y llevan adelante procesos seguros con el objetivo de brindar un servicio: el de la identidad. Te puede interesar: Security Data impulsa su crecimiento con innovación y enfoque al cliente Para 2028 se estima que el mercado de soluciones de identidad digital se expandirá a un 16,24% anual generando USD 70,82 millones, según el Brandessence Market Research. A su vez, la ONU y el Banco Mundial pretenden garantizar una identidad legal a todas las personas del mundo en 2030 para que puedan acceder a servicios esenciales. Fuera del mundo cibernético, uno de los ámbitos más delicados en materia de seguridad siguen siendo los controles fronterizos. En Finlandia ya están realizando pruebas de un pasaporte electrónico que recoge los datos biométricos y la Unión Europea apunta a que el 80% de los ciudadanos del bloque lo utilice en 2030. La aerolínea Vueling lanzó a comienzos de este año el check-in biométrico al que se puede acceder con una selfie tomada desde el smartphone. En la misma línea, la empresa japonesa NEC anunció que creó una solución puede autenticar a un gran número de personas en movimiento, incluyendo hasta 100 rostros por minuto, en tiempo real. Dado que la tecnología no requiere el uso de barreras, como en los sistemas convencionales de control de admisión, reduce las filas y la congestión sin necesidad de expandir o agregar instalaciones existentes. Casi sin darnos cuenta, en muchos aeropuertos no tenemos que usar nuestro pasaporte para abordar un vuelo sino que directamente nuestra imagen nos da acceso al avión y a nuestro respectivo asiento. Más allá de los cruces de frontera, la biometría transforma aspectos de la vida cotidiana;la huella dactilar para ingresar a la oficina a la que asistimos semanalmente, a los sistemas bancarios o al edificio donde vivimos. Pero ¿qué sucede en el ámbito del entretenimiento y los espectáculos deportivos? También parece ir por la senda de la humanización a través de la tecnología mejorando los mismos ejes mencionados: la experiencia de consumo y la seguridad. Globant lideró la transformación digital de uno de los estadios más vanguardistas de la escena mundial: el Intuit Dome - la casa de Los Angeles Clippers de la NBA - utiliza el reconocimiento facial para entrar al estadio, acceder al patio de comidas y tener una experiencia personalizada en el sector de juegos, como por ejemplo ser saludado por un cast member, sin necesidad de sacar el celular o la cartera. A su vez, un sistema similar permitió a Taylor Swift localizar a sus acosadores en un concierto en el Rose Bowl de Pasadena, California. La tecnología detrás de estos avances es la inteligencia artificial, capaz de desarrollar algoritmos que identifican a las personas como un ojo humano no sería capaz de hacer. En Sudamérica, si hablamos de deporte, la pasión de multitudes es el fútbol y el trofeo insignia la Copa Libertadores que, en diversas situaciones, fue noticia por los problemas a la hora de ingresar al estadio. También lo fue en la última final de la Copa América. Es por ello que en términos de aplicación de IA, el fútbol continental aún tiene un amplio camino por recorrer y, sin dudas, sería una gran aliada para mejorar las experiencias del espectador. También puedes leer: Tecnología que está revolucionando el sector Ante este novedoso progreso se deben tener en cuenta dos consideraciones muy importantes. En primer lugar, los sesgos. En algunos casos de reconocimiento facial por falta de muestras ha fallado la identificación de personas pertenecientes a minorías étnicas. En segundo lugar, la privacidad. La seguridad no es motivo suficiente para que los Estados se inmiscuyan en la vida de las personas. En la reciente ley de la inteligencia artificial, la Unión Europea limitó la identificación biométrica en espacios públicos únicamente si una autorización judicial lo autoriza. Como sucede en todos los ámbitos donde interviene la inteligencia artificial, la clave de la cuestión es que sea implementada con un enfoque humano, donde prevalezca una ética para el bienestar de las personas. La inteligencia artificial es capaz, entonces, de brindar una identidad digital verificada, que brinda mayor seguridad a la economía digital, mejora la experiencia del usuario (desde entrar al home banking hasta pasar un control fronterizo), evita fraudes y en un futuro será capaz de lograr un ecosistema interoperabilidad de soluciones de identidad descentralizadas. El progreso tecnológico es el garante de una mayor seguridad y comodidad a nivel global. Así como en su momento lo fueron las huellas dactilares y las huellas digitales, ahora es el tiempo de los datos biométricos.