Edimca y Aglomerados Cotopaxi evidenciaron cómo la cadena forestal puede generar impacto ambiental, social y económico positivo. La sostenibilidad en la industria de la madera es un proceso de largo plazo que empieza mucho antes del producto final. Así lo explicaron Mario Esteban Rodríguez, Director Comercial y de Negocios de Edimca, y Felipe Pazmiño, Gerente de Cadena de Suministro de Aglomerados Cotopaxi, quienes plantearon una reflexión clave: una solución como una cocina puede tomar hasta 20 años en completarse desde su origen. Pazmiño detalló que el proceso inicia en plantaciones forestales gestionadas bajo estándares internacionales como la certificación FSC, donde no solo se produce madera, sino que se preservan ecosistemas, agua, suelo y biodiversidad. Aglomerados Cotopaxi cuenta con cerca de 20.000 hectáreas de patrimonio forestal, de las cuales unas 6.000 son áreas de conservación, manteniendo un equilibrio entre producción y sostenibilidad. El modelo también genera impactos medibles. La empresa es carbono negativo, ya que sus plantaciones capturan alrededor de 225.000 toneladas de CO₂, frente a las 34.000 toneladas emitidas por sus operaciones. Este balance posiciona a la madera como un material con huella ecológica positiva, capaz de almacenar carbono incluso después de transformarse en productos finales como muebles o estructuras. Desde la transformación, Rodríguez explicó que Edimca continúa este proceso sostenible a través de 38 almacenes a nivel nacional, donde adapta los tableros a medida según las necesidades del cliente. Además, incorpora energía limpia mediante paneles solares que reducen 146 toneladas de CO₂ al año, y desarrolla un ecosistema productivo que impulsa el trabajo de carpinteros en todo el país. El impacto social es otro eje clave. La empresa ha capacitado a más de 100 artesanos en el último año y ha otorgado más de 57.000 créditos sin interés para fortalecer su actividad. A esto se suma la inclusión de mujeres en roles técnicos y de liderazgo, así como programas de formación para poblaciones vulnerables, evidenciando que la sostenibilidad no solo es ambiental, sino también económica y social.