Héctor comparó las largas noches de meditación durante la gestación de su hijo con la preparación necesaria para embarcarse en proyectos de transformación digital y destacó la importancia de la organización y la preparación antes de embarcarse en un proyecto tecnológico, similar a la búsqueda de los mejores profesionales y recursos para el embarazo. Al iniciar el proyecto, describe la emoción y motivación compartida por todos los involucrados, equiparando esta etapa con la anticipación y preparativos para el nacimiento. Sin embargo, señala que no todo es fácil y que pueden surgir situaciones críticas que requieren ayuda adicional, tanto en el ámbito del embarazo como en la implementación de proyectos. Héctor también compara la salida en vivo del proyecto con el momento del parto, destacando la incertidumbre y el caos que pueden surgir a pesar de la preparación previa. Celebra el primer hito del proyecto, como la primera factura generada, pero reconoce que la realidad puede ser diferente a lo imaginado, lo que requiere adaptación y búsqueda de ayuda. Además, comparte la experiencia de adaptación posterior al proyecto o al nacimiento del hijo, resaltando la importancia del liderazgo y la capacidad de enfrentar los desafíos y cambios que conlleva. Héctor también resalta que “la transformación digital no es un proceso tecnológico, sino estratégico, que requiere compromiso y apoyo desde el liderazgo de la organización”. También enfatizó la necesidad de crecer y adaptarse juntos, tanto en el ámbito familiar como en el empresarial, para aprovechar al máximo las oportunidades que brinda la tecnología. Finalmente, resaltó la importancia de no forzar los procesos de transformación digital, sino prepararse adecuadamente y abordarlos con emoción y alegría.