Además, es esencial porque fomenta la cohesión organizacional necesaria para aprovechar, de manera efectiva, la tecnología y los datos. Sin un entorno cultural abierto a la innovación y al aprendizaje, las inversiones en tecnología corren el riesgo de quedarse en proyectos aislados sin impacto real. Para Héctor Freile, de ILUM, el reto de las empresas ecuatorianas no es solo adquirir tecnología, sino transformar su manera de operar. “El desafío está en construir modelos operativos que integren estrategia, procesos, tecnología y cultura organizacional. Las compañías que avanzan con mayor fuerza son las que entienden que la transformación no es solo un asunto de TI, sino una decisión de negocio que involucra a la alta dirección, al talento humano y a la relación con el cliente”. También te puede interesar: La urgencia de lograr un modelo digital integral Por su lado, Francisco Guzmán, de Cirion, advierte que la cultura digital debe nacer desde la cima. “Esto tiene que ser un tema cultural, donde el liderazgo es clave para que tenga éxito una implementación.” Añade que los líderes deben promover entornos que fomenten la innovación, el bienestar y el aprendizaje continuo, condiciones necesarias para adaptarse a un mundo digital en evolución permanente.