En un contexto donde los compromisos ambientales, sociales y gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés) definen cada vez más las decisiones de inversión, consumo y reputación empresarial, las organizaciones necesitan más que indicadores: requieren una cultura interna alineada con el propósito. No basta con declarar principios sostenibles; es clave contar con colaboradores comprometidos y líderes capaces de inspirar acción. Según un estudio de EY, 9 de cada 10 inversionistas reconsiderarían sus decisiones si una empresa no aplica criterios ESG. Por su parte, Deloitte señala que el 67% de los consumidores pagaría hasta un 41% más por productos sostenibles, especialmente los más jóvenes. Liderar con propósito Para alcanzar metas climáticas y sociales, se necesita un nuevo tipo de liderazgo. “Pocas veces hablamos del liderazgo necesario para alcanzar los ODS”, afirma Tony Bond, Director de Diversidad e Innovación de Great Place To Work®. La confianza, asegura, es la base para que los colaboradores se atrevan a señalar riesgos ambientales, malas prácticas o posibles mejoras. Sin culturas de confianza, el compromiso ESG se debilita desde su raíz. Cambios ágiles La agilidad también se convierte en un factor diferencial. En empresas certificadas por Great Place To Work®, el 82% de los colaboradores perciben agilidad organizacional frente al 61% en empresas promedio. Cuando el liderazgo es claro, se comunica una visión consistente y se asignan bien los recursos, los equipos responden más rápido ante el cambio climático y los desafíos globales. Propósito claro, impacto medible En un estudio realizado junto a Harvard Business School, los datos de Great Place To Work® mostraron que adoptar un propósito mejora el desempeño empresarial cuando los colaboradores reciben una dirección clara de sus líderes. Cuando los colaboradores declararon tener un trabajo con sentido y un liderazgo que comunica expectativas de forma clara, las empresas registraron retornos bursátiles un 6,9% superiores al promedio del mercado, lo que evidencia la necesidad de fortalecer el rol de los mandos medios como traductores de la visión estratégica en acciones cotidianas. Los grandes lugares para trabajar destacan por contar con líderes que comunican con claridad, capacitan a sus equipos y conectan el propósito con las metas diarias. Casos como Scripps Health —que desarrolló una plataforma interna de sostenibilidad— y PCL Construction —que integra su informe ESG como herramienta operativa— muestran cómo la comunicación coherente impulsa el compromiso. En este tipo de empresas el 81% de los colaboradores afirma que la dirección tiene una visión clara, frente al 59% en las organizaciones promedio. También te puede interesar: La Ekos Cumbre de Sostenibilidad ESG 2025 convocó a +20 mil personas Diversidad, inclusión y sostenibilidad desde la base Los Employee Resource Groups (ERG) se han consolidado como plataformas eficaces para involucrar a los colaboradores en las estrategias de sostenibilidad. Quienes participan en estos grupos suelen mostrar un alto compromiso con el progreso organizacional. De hecho, según Great Place To Work®, los miembros de ERG tienen un 30% más de probabilidades de confiar en su equipo ejecutivo, lo que se traduce en una mayor alineación con los objetivos sostenibles de la empresa. Los ERG permiten incorporar las voces de grupos históricamente subrepresentados, un factor crucial ante los efectos desiguales del cambio climático. La Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. advierte que las crisis ambientales impactan con mayor fuerza a comunidades vulnerables, por lo que integrar estas perspectivas es vital para una toma de decisiones más justa y efectiva. Empresas como Scripps Health y Panda Restaurant Group ya han puesto en práctica este enfoque. En Scripps, un comité liderado por colaboradores trabaja en áreas clave como eficiencia energética, reciclaje y mejoras en la cadena de suministro. Por su parte, Panda coordinó junto a su Comité Verde una campaña que permitió reciclar más de 500 libras de desechos electrónicos en 2022.