Patricia Villamarín, Gerente de Gestión Humana y Cultura de UNACEM, compartió cómo la compañía ha logrado transformar la seguridad industrial de un estándar técnico a una cultura viva. Bajo el título "Cultura en acción: El reconocimiento como motor estratégico del cambio", Villamarín explicó que, para una organización, la cultura no es lo que se escribe en los manuales, sino lo que los colaboradores hacen cuando nadie los ve, o incluso cuando todos los están observando. Uno de los momentos más reveladores de la charla fue la anécdota que validó la eficacia de la "Cultura UNA" en la práctica. Villamarín relató cómo un operador de planta tuvo la confianza y el empoderamiento necesarios para detener una visita oficial de la alta gerencia al detectar un riesgo de seguridad. Lejos de generar malestar, la acción fue celebrada por los directivos, demostrando que en UNACEM la jerarquía se subordina a la integridad física. Este hecho evidenció que la cultura de seguridad es integral y transversal, permitiendo que cualquier colaborador, independientemente de su rango, sea un guardián de la vida de sus compañeros. La estrategia de la cementera se fundamenta en programas específicos como "Vida primero", una iniciativa que prioriza la integridad física por encima de cualquier proceso productivo. Para la organización, la clave reside en dar voz a los trabajadores y brindarles la seguridad psicológica necesaria para alertar sobre riesgos o detener procesos sin temor a represalias. Villamarín enfatizó que no se trata simplemente de cumplir con normas de seguridad industrial, sino de construir una "Cultura UNA" donde hablar y actuar a favor del bienestar común sea el comportamiento natural y esperado de todos. El reconocimiento juega un papel determinante como herramienta de gestión del cambio y apalancador estratégico. La ponente explicó que, cuando un comportamiento positivo es reconocido públicamente, este se fortalece, se multiplica y termina por convertirse en parte del ADN organizacional. Este sistema de reconocimiento genera una dinámica de expansión e inspiración entre iguales, creando una confianza sólida y genuina entre los equipos. En UNACEM, el reconocimiento no es un premio esporádico, sino un motor que impulsa a los colaboradores a tomar decisiones importantes basadas en los valores de la empresa. Resulta notable que una empresa de industria pesada cuente con la certificación Great Place To Work®, rompiendo el mito de que los entornos industriales son ajenos al bienestar humano. Villamarín destacó que alcanzar este estándar requiere generar una responsabilidad compartida donde la seguridad sea una vivencia diaria. El empoderamiento de los trabajadores para advertir riesgos y tomar decisiones críticas en tiempo real es lo que diferencia a una empresa con procesos eficientes de una organización con una cultura de excelencia, donde la confianza es el pilar que sostiene toda la operación. Finalmente, la charla concluyó con una reflexión sobre la sostenibilidad de las organizaciones en el tiempo. Para UNACEM, la cultura organizacional es la única ventaja competitiva que no puede ser copiada por la competencia y que se mantiene firme a largo plazo. Al cierre del evento organizado por Ekos y Great Place To Work®, quedó claro que la verdadera esencia de una gran empresa no reside en sus máquinas o edificios, sino en su gente. Como bien resumió Villamarín: "la cultura vive de personas que cuidan a otras personas", reafirmando que el factor humano es, y siempre será, el activo más valioso de cualquier industria.