Como base, se encarga de modificar un modelo de negocio para ajustarlo a las nuevas necesidades del cliente digital. Esta estrategia engloba el conjunto de tecnologías innovadoras y estratégicas de múltiples departamentos para optimizar cómo se trabaja. Es así que este entorno da paso a la cultura digital, el ADN de la empresa moderna. La pandemia de la COVID-19 aceleró el proceso de transformación digital a nivel mundial. Se esperaba que tomaría 3 años o 1095 días, pero se implementó en apenas 40, según un estudio hecho por Stefanini Group. Esto llevó a la superación de las limitaciones y resistencias que existían entre las nuevas tecnologías (IA, 5G o RPA) y las organizaciones. A lo largo de este camino se reconoció, tal como lo explica Behman Tabrizi (experto en transformación organizacional y de liderazgo), que la transformación digital no solo se trata de tecnología. El edge computing brinda la capacidad para agregar y analizar el big data en las instalaciones, lo cual permite tomar decisiones casi inmediatas. El edge computing reduce el acceso a los datos confidenciales. Gracias a esto, las empresas pueden aplicar mejores prácticas de seguridad. Norteamérica tiene el volumen de mercado más grande para esta tecnología. Se espera que en los próximos años Asia tome el liderazgo gracias a los esfuerzos hechos por China y Corea del Sur. Por otro lado, las industrias con mayor proyección de crecimiento gracias al edge computing son la salud y la ciencia. También te puede interesar: Top CIO: líderes tech en las empresas de Ecuador “La cultura digital es el ingrediente secreto de la transformación digital, ya que son las personas quienes la hacen realidad mediante su conocimiento y actitudes hacia la tecnología y el cambio. De esta manera, impulsan la innovación, la agilidad y la satisfacción del cliente en un entorno conectado y tecnológico”. La gestión del cambio Según la prestigiosa consultora KPMG, la gestión del cambio “ busca facilitar y conseguir la implementación exitosa de los procesos de transformación, lo que implica trabajar con y para las personas en la aceptación y asimilación de los cambios y en la reducción de la resistencia a los mismos”. Las consecuencias de estos procesos siempre recaen sobre las personas, el principal activo de las compañías. Por lo que la capacidad de adaptación es un claro indicador de liderazgo profesional. Las claves para adaptarse a los cambios ya se estipulaban desde los 90s, cuando John Kotter, profesor de liderazgo en la Harvard Business School, escribió Liderando el cambio (1995). Las que más destacan y se aplican hasta el día de hoy son: Crear sentido de urgencia: que el cambio sea visto como una necesidad por todos los miembros de la compañía. Formar una coalición: identificar diferentes líderes para establecer una alianza. Unir a las personas que comparten una misma visión para involucrarlos en el proceso de cambio. Crear una hoja de ruta: para reducir la resistencia es fundamental establecer el camino a seguir. Comunicar de forma efectiva: la hoja de ruta se debe transmitir persistentemente y despejar dudas/ temores de los miembros. Eliminar obstáculos: detectar posibles problemas a nivel organizacional que pueden surgir en base a lo planteado en la hoja de ruta. El anclaje de la cultura digital empresarial El concepto de la cultura digital surge por la necesidad de explicar una serie de fenómenos y efectos que la era digital ha generado en las culturas modernas, cambiando desde las tendencias del comportamiento social de los individuos hasta las organizaciones. La cultura se construye desde el primer minuto en el que se crea la empresa, por lo que su versión digital es una actualización de la misma. Esta se basa en 7 comportamientos: Productividad Agilidad Colaboración Aprendizaje e Innovación Iniciativa individual Basarse en los datos Centrarse en el cliente La conjunción de la cultura digital respaldada en big data, modelos de business analytics y la intuición (como fruto de la experiencia) crean un sexto sentido empresarial que permite alcanzar rendimientos sobresalientes. Las empresas más maduras digitalmente son hasta cuatro veces más efectivas a la hora de formar a sus empleados y dotarlos de las habilidades necesarias para adoptar la transformación digital que las empresas con un nivel de madurez más bajo, según el estudio Strategy, not Technology, Drives Digital Transformation. La cultura digital da paso a la identidad digital, esta está compuesta por la “huella dejada en internet” y para las empresas es crucial para el desarrollo económico y reputacional.