El objetivo de la organización era que cada uno de los colaboradores se identifiquen con los valores de la empresa. Para 2022, la gestión había rendido frutos: existía una cultura sólida, robusta, de asentamiento de los valores en sus stakeholders. Bajo ese contexto, las empresas deciden dar un paso más hacia las buenas prácticas con los colaboradores. Mariella destacó que, aunque escéptica de las nuevas gestiones, en el trayecto empezó a comprender la nueva base empresarial: la cultura basada en el propósito. Con un ejemplo claro, representando la diferencia entre el trabajo por un sueldo, por un objetivo y por un propósito, la alta ejecutiva explicó cómo el management empresarial debe ir más allá de la relación tarea-objetivo: “debe enfocarse en la presencia de misiones empresariales, que se construyan en conjunto de las misiones personales”, detalló. En este punto, se puso de relieve el concepto del propósito como una razón de ser, como el porqué de emprender cada acción, más allá de una compensación. “Para que un propósito sea sostenible, se debe tener: cabeza, manos y corazón”, añadió la experta. “Son los propósitos los que llaman a la acción, los que humanizan a la sociedad y, por ello, las organizaciones deberían trabajarlos desde la coherencia, autenticidad e integridad”. Las direcciones de empresas también deben estar convencidas, enfatizó Mariella Letamendi. “El propósito personal se debe conectar con el propósito de la empresa. El alma de la empresa es el resultado del alma de todos los colaboradores”, recalcó la alta ejecutiva, mientras explicaba cómo los colaboradores llegan a conectar con la estrategia de negocio. Para ello, “las organizaciones deben unir esfuerzos por generar herramientas de conexión que den sentido a los stakeholders para hallar más sentido y conexión con el propósito personal del colaborador”. También te puede interesar: Talento Humano es responsable de generar “la chispa de la innovación”, para enfrentar retos actuales y del futuro Es así que, la cultura de propósito parte de definir las misiones empresariales. “La primera fase trata de conectar las misiones con los valores empresariales”, y esas misiones deben extrapolarse a los líderes empresariales, que se centren en el propósito. La participación de los colaboradores es clave: en Banco Internacional realizaron 13 talleres, a cargo de cada uno de los líderes de direcciones. El resultado fue mejor que lo esperado, señaló Mariella: “hubo un 98,8% de satisfacción entre los colaboradores, que fomentarán la presencia del propósito como embajadores”. Para finalizar, recalcó el beneficio de la coexistencia a partir de la cultura basada en propósito: las empresas reciben un 119% más de retorno de inversión, se incrementa un 131% de valor de mercado. Y aumenta un 335% los niveles de satisfacción del cliente. “El deseo de cada persona de hacer un mundo mejor es el mayor activo que tienen las organizaciones” fue una de las últimas frases de Mariella Letamendi, que invitó a todos los líderes empresariales reunidos en el SUMMIT TALENT 2024, a sumarse a la cultura empresarial basada en propósito.