Cuando analizamos a quién voy a comunicar, surgen una serie de cuestiones que deben ser consideradas, mucho más, cuando reconocemos que hoy en día las audiencias o públicos han cambiado, si algo les gusta o no, será proclamado. Cuando de gestión de comunicación hablamos, es preciso entender el poder que tienen los públicos y su capacidad para, con sus decisiones, influir en el comportamiento de las organizaciones. Por lo tanto, la identificación correcta de las características demográficas, sociales y de consumo, es la clave. Hoy en día, las herramientas y plataformas nos permiten visibilizar cómo los públicos son mucho más activos de lo que las organizaciones creían, y es por ello que, la gestión de comunicación debe estar un paso adelante. Los seres humanos somos criaturas sociales, naturalmente, compartimos nuestras experiencias. Si esta fue buena, intuitivamente la contaremos. Del mismo modo, si tuvimos una experiencia negativa, también será manifestada, incluso para aliviar la frustración. Frente a esta situación, es altamente importante que el responsable de comunicación actúe tácticamente cuando planea “la recomendación de la recomendación”. La recomendación es una gran estrategia para construir relaciones fuertes con los clientes. Los consumidores desean contenido relevante y de calidad y lo esperan de personas influyentes y marcas que los informen o entretengan. Seguirán a un creador de contenido y formarán una afinidad con su marca cuando encuentren que ese contenido les es cercano, de ahí que es importante que el influenciador comparta el mismo público objetivo que tiene la marca. En este sentido, es imperante establecer la diferencia entre influencia y promoción. La estrategia de influencia no se trata solo de encontrar a una persona con una gran audiencia para que haga promoción de la marca. Los influencers han invertido tiempo edificando su propia marca y labrando su audiencia; y por supuesto, cuidan su reputación y de las personas que confían en su criterio. Por su parte, el consumidor destina buena parte de su tiempo leyendo reseñas de clientes antes de tomar una decisión de compra, lo que quiere decir que, confían más en la recomendación que en un anuncio tradicional. La estrategia de influencia y de la recomendación se articulan, y ambas operan según la estrategia creada por el gestor de comunicación de la organización; en este marco, los consumidores no solo aprecian la transparencia, sino que la esperan. En la era de la recomendación, el equipo de comunicación está para cuidar la imagen y la reputación de la organización, en una línea ética, transparente, como atributos que le generan valor a la marca. Olvidando perfiles ficticios «fake profiles» y creando una conexión emocional entre el cliente y la marca «customer engagement». Por _ Jenny Yaguache jjyaguache@utpl.edu.ecwww.utpl.edu.ecGrupo de Investigación Gestión de la Comunicación EstratégicaUniversidad Técnica Particular de Loja