En un movimiento de alto impacto económico, el Gobierno de Cuba publicó en la Gaceta Oficial un conjunto de normas que formalizan la dolarización parcial de su economía, consolidando así el uso creciente de divisas extranjeras —principalmente el dólar estadounidense y el euro— para operaciones económicas internas. El marco legal divulgado incluye el Decreto-Ley 113, junto con la Resolución 140/2025 del Ministerio de Economía y Planificación (MEP) y las Resoluciones 125/2025 y 126/2025 del Banco Central de Cuba (BCC). Estas normas establecen mecanismos renovados para la gestión, control y asignación de divisas en la economía nacional, ámbitos que antes operaban de forma más informal o restringida. La implantación de esta dolarización parcial tiene carácter “temporal”, y estará vigente “hasta tanto se solucionen los desequilibrios macroeconómicos existentes”, con la intención de eventualmente restituir al peso cubano como moneda de curso legal predominante. No obstante, no se han fijado plazos concretos para alcanzar dicha meta. La iniciativa responde a una prolongada crisis económica caracterizada por una profunda depreciación del peso cubano, un deterioro de la producción interna, restricciones en la disponibilidad de divisas y distorsiones cambiarias que favorecieron la expansión de mercados informales de divisas. Herramientas que anteriormente buscaban reordenar el mercado interno de divisas —como la reforma monetaria "Tarea Ordenamiento" de 2021— no lograron frenar estas tensiones estructurales, por lo que el Ejecutivo optó por una formalización legal del uso de monedas extranjeras. También te puede interesar: Portugal lidera el ranking de economías con mejor desempeño global en 2025, según The Economist. Bajo este nuevo esquema, el MEP será el ente responsable de autorizar las transacciones en divisas. La regulación prioriza actividades económicas vinculadas a exportaciones, sustitución de importaciones y sectores que aporten ingresos en moneda extranjera, con el objetivo declarado de fomentar un uso más eficiente de las divisas disponibles. Paralelamente, se establece un régimen de retenciones sobre ciertos ingresos en divisas para reforzar reservas y financiar operaciones prioritarias. Desde la perspectiva macroeconómica, la dolarización parcial apunta a facilitar la entrada y utilización de moneda fuerte en una economía marcada por la inflación, la escasez de bienes y la presión sobre la balanza de pagos. Sin embargo, expertos y observadores advierten que este proceso también puede profundizar desigualdades internas, dada la brecha entre actores con acceso a divisas y aquellos que perciben ingresos exclusivamente en pesos cubanos. La formalización legal de la dolarización representa, sin duda, uno de los cambios más significativos en la gestión económica cubana en años recientes, con amplias implicaciones para el comercio interno, las finanzas públicas y la convergencia con mercados internacionales. Fuente: Primicias.