El estudio compara salarios, precios, vivienda, poder adquisitivo y otros indicadores en 69 ciudades del mundo. Después de Ciudad de México, las urbes latinoamericanas con mayores ingresos netos son São Paulo, con USD 853 mensuales; Buenos Aires, con USD 842; Santiago de Chile, con USD 798; Bogotá, con USD 718; y Río de Janeiro, con USD 594. La posición de las ciudades latinoamericanas también evidencia la distancia frente a los mercados desarrollados. Ciudad de México ocupa el puesto 57 de las 69 ciudades analizadas; São Paulo se ubica en el puesto 58, Buenos Aires en el 59, Santiago en el 61, Bogotá en el 63 y Río de Janeiro en el 65. Ninguna de las ciudades latinoamericanas incluidas supera los USD 1.100 mensuales de salario neto promedio. En el extremo superior del ranking global aparece Zúrich, con un salario neto promedio de USD 8.363 mensuales, seguida por San Francisco, con USD 7.601; Ginebra, con USD 7.444; Boston, con USD 6.258; y Nueva York, con USD 5.534. La diferencia entre Zúrich y Ciudad de México es de más de USD 7.300 mensuales. También puedes leer: En Ecuador, la economía no petrolera gana terreno El comportamiento de los salarios también ha sido diferente durante la última década. Entre las ciudades latinoamericanas analizadas, Bogotá registra el mayor incremento acumulado, con un aumento de 74%, seguida por Ciudad de México, con 52,4%, y São Paulo, con 32%. En contraste, Buenos Aires registra una caída de 5%, Santiago de Chile de 5,4% y Río de Janeiro de 12,6% en el mismo periodo. Deutsche Bank advierte que las diferencias salariales no pueden analizarse únicamente a partir del monto recibido. El tipo de cambio, el costo de vida y el poder adquisitivo también influyen en la posición de cada ciudad. El informe señala además que factores como la productividad, la estructura económica, la inversión y el nivel de formalidad laboral ayudan a explicar las diferencias entre mercados. Para América Latina, el desafío está relacionado con la capacidad de generar empleos de mayor productividad y valor agregado. De acuerdo con el análisis citado por Bloomberg Línea, la productividad laboral de la región creció 0,9% anual entre 1991 y 2024, frente al 1,2% registrado en los países de la OCDE, una diferencia que limita la capacidad de las empresas para sostener mayores niveles salariales. (I) Fuente: Deutsche Bank Research Institute | Mapping the World’s Prices 2026 |Bloomberg Línea