Cada cuatro años se realiza el Mundial de fútbol, el evento más importante del mundo de los deportes, junto con los Juegos Olímpicos, lo que se evidencia en las cifras: los derechos de televisión presupuestados por la FIFA para el año 2022 alcanzan los USD 2.640 millones; mientras que los Juegos de Tokio tuvieron un presupuesto de ingresos televisivos de USD 3.266 millones. Otras cifras relevantes que dimensionan lo señalado, son los ingresos de la FIFA por entradas, USD 500 millones; por licencias y merchandising, USD 173 millones; los ingresos de patrocinadores y marketing dan un total de USD 1.353 millones. Al respecto, Benito Pérez González, director de Proyectos en Universidad y Deporte y docente en la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), señala: “otra cosa muy diferente es el retorno de la inversión, pues Qatar no ha tenido restricciones presupuestarias y la aspiración de organizar un evento como el de este año fue mejorar su imagen y orgullo, más que para recuperar la inversión. Un hecho que no se va a producir, ya que la mayor parte de los estadios construidos no tendrán un uso regular tras la cita mundialista”. La labor de la FIFA ha permitido el crecimiento del balompié pues ha generado interés de los países con menos aficionados y practicantes de este deporte, es el caso de China y Estados Unidos. También, el fútbol ha crecido significativamente en Oriente Medio, lo que explica el interés creciente por las ligas europeas en estos países. En España, Italia, Francia, Argentina, Brasil, Ecuador, México, Alemania, Holanda, por ejemplo, el fútbol es poco menos que una religión, según Pérez González. También te puede interesar: ¿A cuántos millones asciende la fortuna de Kylian Mbappé? El interés por el fútbol o la famosa “fiebre del Mundial” no va a decaer en un futuro cercano, este deporte invita a la reunión de personas debido a que las emociones que se viven son intensas y quieren ser compartidas. El reto es continuar con una renovación de la forma de vivir y transmitir este deporte y así atraer a los más jóvenes que están cada vez más enganchados por las pantallas de sus móviles o tablets.