El estudio se llevó a cabo en junio de este año, sobre una muestra de 124 empresarios, gerentes generales, CFO´s, entre otros directivos, quienes toman las decisiones en diferentes áreas y compañías locales. Se trata del segundo informe de este tipo, luego de que el primero de ellos se llevó a cabo en junio del 2020. Ello permite tener un punto de referencia fundamental del escenario empresarial ecuatoriano. Las ventas y los clientes Los resultados de este estudio reflejan que el 58% de las empresas disminuyeron sus ventas. De estas, el 40% redujo la comercialización de productos y servicios entre 25% y 50%. Otro 36% tuvo una reducción de entre 10 y 15 por ciento. No obstante, el 30% de las empresas logró aumentar sus ventas en más de 10% y solo el 23% mantuvo igual sus niveles de ventas con respecto al 2020. ➤ Ver también: Ventas del sector privado se recuperan 19% en los primeros siete meses de 2021 En este contexto, la encuesta desentrañó otro dato interesante: las preocupaciones y necesidades del 77% de los empresarios se relaciona a la retención de clientes y a la continuidad de atención. Por su parte, el 51% de los encuestados considera que el aumento o recuperación de las ventas es la prioridad número uno de las empresas. Le siguen, con un 44%, los temas asociados a la planeación financiera, la liquidez, la provisión de pagos, seguimiento a CxC, préstamos bancarios, entre otros. Esquema de trabajo En relación con el estatus de las operaciones de las organizaciones, el 51% de las empresas se encuentra en un estado de esquema mixto, es decir, un modelo presencial y de teletrabajo, mientras que el 19% trabaja únicamente de forma remota. En comparación al estudio previo, la situación ha variado en los últimos doce meses, pues, la investigación del año 2020 reflejaba que el 65% de las empresas estaba en reducción de operaciones presenciales, mientras que el 24% trabajaba remotamente. Financiamiento y créditos Con respecto al acceso a financiamiento, el 62% de las empresas ha mantenido su nivel de deuda y un 16% lo ha aumentado. A partir de la crisis sanitaria producto de la pandemia, el 56% no ha reestructurado sus créditos, mientras que una quinta parte de los encuestados lo ha hecho en menos del 20%. Para las organizaciones que han refinanciado sus créditos, el 51% lo ha hecho en un plazo mayor a 360 días, en tasas que oscilan entre 8 y 9 por ciento (35% de los encuestados) y, otras, sin periodos de gracia (36%). Quienes han conseguido períodos de gracia lo han hecho de 30 a 60 días (22% de los encuestados). Altas y bajas en las ventas Sobre los factores que influyen en sus objetivos de ventas, es notable que los resultados están mayormente concentrados en el apoyo de la tecnología: en primer lugar, la apuesta por el trabajo de los ejecutivos y fuerza de ventas (27%), seguido de la utilización de canales electrónicos y medios digitales (26%), así como el uso del big data y herramientas tecnológicas especializadas (21%). Nómina y personal En términos de su estructura organizacional, el 55% considera mantener el mismo personal, mientras que el 27% ha disminuido o considera disminuir su nómina. De las organizaciones que llevaron a cabo una reducción, cerca de un tercio de ellas lo hizo entre diez y veinte por ciento de la nómina y, en el 21% de los casos, la reducción fue del uno al cinco por ciento. Adicionalmente, el 82% de los encuestados no ha considerado un ajuste en salarios de sus organizaciones. Sin embargo, el 41% de quienes lo han hecho, consideran una reducción de personal de entre veinte y treinta por ciento. Fusiones y adquisidores La investigación también aborda el comportamiento y la expectativa de procesos de fusiones y adquisiciones (M&A). En su mayoría (30%), los empresarios ven un escenario neutral sin cambios en las expectativas, y el 22% considera actividades de M&A aceleradas, como adquisiciones o desinversiones. Sin embargo, al consultar sobre los aspectos que servirían como impulsadores de la actividad de M&A, la mayor incidencia estuvo en la búsqueda de la diversificación e incremento de ingresos en las organizaciones (21%), seguido por las mejoras en las perspectivas macroeconómicas (16%). Fuente: Deloitte