El sector financiero de la Economía Popular y Solidaria (EPS) se encuentra conformado por 487 cooperativas de ahorro y crédito, cuatro asociaciones mutualistas y dos organizaciones de segundo piso. Por el tipo de vínculo que mantienen las entidades financieras con sus socios, que al mismo tiempo son sus clientes, y por su alcance en la cobertura geográfica en zonas de alta ruralidad y pobreza, estas instituciones son fundamentales en la provisión de servicios financieros a poblaciones vulnerables. De acuerdo a la información de la Superintendencia de la Economía Popular y Solidaria (SEPS), a diciembre de 2021, el sistema de cooperativas mantenía 8,71 millones de certificados de aportación, sumaba USD 21.527 millones en activos y USD 18.725 millones en pasivos. Un sector que brinda liquidez en las zonas con altos niveles de ruralidad y pobreza La cartera de crédito de las cooperativas de ahorro y crédito de los segmentos 1, 2 y 3 y mutualistas, asciende a USD 14.433 millones, de los cuales el 48,76% corresponde a créditos de consumo; 38,79% a microcréditos; mientras que el 10,37% y 2,08% a los segmentos de vivienda y productivo, respectivamente. El total de los depósitos captados por el sistema, en cambio, se acerca a los USD 17.300 millones, que se generan de la relación con 5,5 millones de personas (30,9% de la población nacional). En los segmentos 1, 2 y 3, los depósitos provienen, principalmente, de mujeres, grupo que representa el 52,7%, 53,7% y 51,1%, respectivamente. Mientras que, en los segmentos 4 y 5, los hombres mantienen el 50,9% y 51,8% del saldo de los depósitos. El 24,3% de los depósitos y el 32,6% de créditos corresponden a cantones cuyo nivel de ruralidad es superior al 50%. De la misma manera el 50% de la cartera y el 35,5% de las captaciones comprenden a cantones con niveles de pobreza superiores al 50%, lo que demuestra el importante rol de las entidades de la Economía Popular y Solidaria, en la inclusión financiera y en el acceso de servicios financieros en poblaciones de escasos recursos y en predominancia de ruralidad, lo que genera una dinámica de impulsar la actividad a lo largo del territorio y brindar oportunidades de acceso a crédito formal. La brecha de género en los cargos de toma de decisiones, aunque menor, se mantiene en este sector A nivel de Gobierno, el 54% de los directivos de las entidades financieras de la EPS, que ocupan cargos de importancia en la toma de decisión, son hombres; mientras que el 46% son mujeres. Sin embargo, existe una transición a un esquema de gobierno corporativo más equitativo, dado que hay mayor inclusión de mujeres en representantes más jóvenes, en especial, entre 18 y 39 años, segmento de edad en el que hay más presencia del género femenino en la toma de decisiones. Por otra parte, esta brecha es mayor en la elección de representante legal, el 66% de los directivos que están al frente de las entidades son hombres, con una mayor concentración entre 50 y 65 años de edad. Sus segmentos Debido a la naturaleza heterogénea de las cooperativas y mutualistas en cuanto a su tamaño, cobertura geográfica, tipo de servicios que ofrecen y tecnologías que aplican las entidades del sistema cooperativo deben agruparse y supervisarse de forma separada. Es así que la SEPS establece cinco segmentos en los que distribuye a las diferentes organizaciones en base a su nivel de activos. Las 38 instituciones del Segmento 1, junto con las cuatro mutualistas concentran el 71% de los certificados de aportación, el 82,9% de los activos y el 83,8% de los pasivos de todo el sistema. La cartera de crédito -al 31 de diciembre 2021- alcanzó USD 12.214 millones, lo que representa un 23,2% de crecimiento respecto a lo registrado en 2020. Por otro lado, las obligaciones con el público alcanzaron USD 14.661 millones, con un crecimiento anual del 26%. Este importante grupo tiene mayor cobertura regional y se destacan cinco cooperativas y una mutualista que son: Cooperativa JEP (USD 2.899,29 millones en activos); Jardín Azuayo (USD 1.265,79 millones); Policía Nacional (USD 1.244 millones); Alianza del Valle (USD 973,07 millones), Cooprogreso (USD 908,38 millones) y Mutualista Pichincha (USD 865,77 millones). Las cooperativas del Segmento 2, compuesta por 46 instituciones, mantienen 1,22 millones de certificados de aportación, USD 2.103 millones en activos, USD 1.642 millones en cartera de crédito y USD 1.509 millones en depósitos. El segmento reporta un crecimiento anual del 6,7% en los créditos y un 7,9% en depósitos. En el caso de las cooperativas del Segmento 3, conformada por 91 instituciones, mantienen cerca de 797 mil certificados de aportación y activos por USD 1.060 millones, la cartera de crédito suma USD 815 millones, mientras que las obligaciones con el público alcanzan los USD 765 millones. Dentro de las entidades de los Segmentos 4 y 5, se encuentran 308 instituciones con activos menores a USD 5 millones cada una, que mantienen aproximadamente 503 mil certificados de aportación y acumulan USD 517 millones en activos en total. La reforma al Código Orgánico Monetario y Financiero, aprobada en 2021, estipula una serie de medidas técnicas como el incremento del capital mínimo que habilita el funcionamiento de una cooperativa, y otros elementos que han incentivado la fusión de entidades hacia la constitución de instituciones financieras más sólidas, con indicadores financieros adecuados que fijen bajos niveles de riesgo, lo que redujo la cantidad de entidades, pero fortaleció las instituciones que se sitúan en los segmentos con mayores activos. El sistema financiero de la EPS, un importante aliado de la reactivación económica En 2021, la reactivación económica a nivel mundial favoreció a una rápida recuperación del sector productivo nacional, aunque el valor de la producción aún se mantiene por debajo de los niveles prepandemia. Según el Banco Central del Ecuador (BCE), en este período el PIB real del país creció en 4,2% y se estima que esta tendencia se mantenga, pero a un menor ritmo, y se sitúe en 2,8% durante este año. En este contexto, las entidades del sistema financiero de la EPS han jugado un papel fundamental, es así que, mediante la intermediación financiera, han canalizado recursos hacia las unidades productivas de la economía popular y solidaria, promoviendo la inversión y recuperación de la producción, principalmente, en las zonas rurales y con altos niveles de pobreza (en actividades afectadas por la pandemia). La liquidez en este sector, responde a un incremento en los depósitos. Entre 2020 y 2021, este indicador creció de USD 14.030 millones a USD 17.282, es decir, un crecimiento que supera el 23%. Asimismo, la cartera de crédito aumentó en USD 2.434 millones, hasta situarse en USD 14.970 millones, según la SEPS. Si bien estos indicadores generan expectativas favorables de crecimiento para el sector financiero y las unidades productivas de la economía popular y solidaria, shocks externos como la guerra en Ucrania, la crisis en la cadena de suministros a nivel mundial, la ralentización del crecimiento económico de Estados Unidos y China y el endurecimiento de la política monetaria de las economías avanzadas han reducido las perspectivas de crecimiento para la región y el país. A estos se suman los efectos negativos como consecuencia de las protestas y paralizaciones en el país, que originaron pérdidas al sector productivo. ➤ Conoce más en nuestra revista digital Por _ Juan Carlos Zabala A. y Jonathan Guamán Ch.