En el segundo día de la Kumbre de Sostenibilidad 2026 se desarrolló el foro “¿Cuál es el rol de la academia para la reducción de brechas en las sociedades?”, un espacio que puso sobre la mesa una discusión clave para el futuro del país: cómo las universidades pueden convertirse en actores determinantes en la construcción de sociedades más equitativas. Con la moderación de Ana Elena Badilla, Especialista regional en género, juventud y cooperación internacional, el encuentro reunió a representantes de tres instituciones académicas que, desde distintos enfoques, coincidieron en la urgencia de transformar la educación en un motor real de cambio social. Francesca Escala, Directora de Sostenibilidad, Universidad Tecnológica ECOTEC, centró su intervención en la necesidad de conectar la formación académica con las demandas del mercado laboral. Alertó sobre la magnitud de la informalidad en la región y sostuvo que “el rol principal de la academia es justamente cerrar esa brecha, conectar al profesional con las competencias que requiere el sector productivo”. En esa línea, destacó la importancia de fortalecer la investigación aplicada, las competencias digitales y la formación técnica, en un contexto donde la transformación tecnológica avanza con rapidez y amplía desigualdades, especialmente en zonas rurales. Desde la Amazonía, Luis Miguel Quishpe, Director académico, Universidad Regional Amazónica Ikiam, aportó una mirada territorial al debate. Subrayó que la educación superior no debe limitarse a la formación profesional, sino que debe generar soluciones concretas para las comunidades. “No solo buscamos proporcionar profesionales, sino transformar ese conocimiento en soluciones que apoyen al desarrollo económico y la inclusión”. Por su parte, Ma. Genoveva Espinoza, Coordinadora de la Maestría en Gestión Sostenible, Universidad Andina Simón Bolívar, planteó una reflexión sobre la esencia misma de la universidad. “Nosotros estamos llamados a crear conocimiento, pero también a ir más allá de lo teórico para incidir en la política pública y en soluciones concretas”. En su análisis, insistió en la necesidad de fortalecer la investigación vinculada con la sociedad y de reducir brechas estructurales como la digital, al tiempo que hizo un llamado a repensar los modelos educativos frente a los desafíos actuales. “Tenemos que replantear completamente el modelo universitario”. El foro concluyó con un consenso claro: la academia tiene un rol estratégico en la reducción de desigualdades, pero su impacto dependerá de su capacidad para articularse con el Estado, el sector productivo y las comunidades. Más allá de la formación profesional, los panelistas coincidieron en que las universidades deben convertirse en espacios de pensamiento crítico, innovación y acción.