El reino de las finanzas y las inversiones históricamente ha permanecido dominado por hombres, y esta tendencia persiste hoy. A pesar de que las mujeres han ganado terreno en estas áreas, el predominio de la presencia masculina también se ha filtrado en el ecosistema de Bitcoin. Un estudio realizado el año pasado por la administradora de inversiones Grayscale encontró que hay una considerable falta de diversidad en el ecosistema. Esto, tomando en cuenta que la mayoría de las personas involucradas con bitcoin, en Estados Unidos, pertenecen al género masculino. Algo que coincide con las tendencias globales, ya que «a nivel mundial, los hombres tienen en promedio 1,5 veces más probabilidades de tener criptomonedas que las mujeres«, como lo señala el informe de adopción de la consultora Finder. Apenas un promedio del 41% de los propietarios de criptomonedas de todo el mundo son mujeres, mientras que el 59% son hombres, según los datos revelados por la encuestadora en diciembre del año pasado. Brecha de género en el sistema Las disparidades de género han perseguido a la industria de las finanzas durante décadas, donde una de las principales barreras son los estereotipos sociales que insisten en establecer que los hombres tienen mejores competencias que las mujeres en lo que se refiere a las finanzas y la economía. Bitcoin todavía no supera la etapa de su adolescencia, pero, aun así, se muestra listo para satisfacer las necesidades de las personas no bancarizadas. También te puede interesar: El bitcoin podría convertirse en el oro digital del siglo XXI La pionera de las criptomonedas representa una oportunidad para mejorar las condiciones económicas de las mujeres y sus familias, al igual que lo es para cualquiera que la adopte, dado a que su protocolo configura un sistema financiero más inclusivo que el tradicional. Bitcoin es una herramienta que contribuye en la defensa de las libertades civiles de la humanidad, eso es algo que ha señalado Alex Gladstein, director de estrategia de la Human Rights Foundation o Fundación de Derechos Humanos. Para él, la capacidad de contar con claves digitales para asegurar su propiedad, es algo «muy poderoso» que la criptomoneda pionera pone en las manos de las personas. Gladstein añade que bitcoin es dinero libre en las manos de cualquier persona que desee usarlo. Se refiere con ello a que, hasta ahora, el dinero que ha estado a disposición de la gente, no ha sido más que un sistema de control. Gladstein agrega que bitcoin tiene dos tipos de mecanismos clave a través del cual puede ayudar a la humanidad. Por un lado, es ahorro soberano porque está fuera del alcance del sistema de degradación del valor del dinero que implementan los gobiernos cuando emiten más y más monedas a placer. El otro mecanismo clave que tiene bitcoin, según Gladstein, es su red imparable de pagos que está a la disposición de cualquier persona del mundo que requiera usarla. Incluso para civiles comunes que sufren por las consecuencias de las sanciones internacionales impuestas a los países en los que viven. Bitcoin como elemento de cambio Un informe del Banco Mundial apunta que casi 2.400 millones de mujeres de todo el mundo carecen de los mismos derechos económicos que los hombres. El estudio determina que un menor acceso de las mujeres en la economía y su poca participación en las decisiones económicas del hogar, a la larga genera un impacto particular en las inversiones de capital humano y por lo tanto en el desarrollo de sus entornos. En cambio, todo el panorama da un giro cuando las mujeres desempeñan un rol fundamental en las finanzas familiares, porque incluso «pueden ayudar a los niños pobres, de lugares difíciles, a salir de la pobreza», destaca el documento. El dato es clave para entender que mientras el ecosistema de las criptomonedas no cuente con la adopción de más y más mujeres, entonces Bitcoin habrá fallado como herramienta para la justicia social y económica, que puede ayudar a las comunidades desatendidas a desarrollar su propia economía mediante la creación de riqueza generacional. Fuente: CriptoNoticias