Ella junto a sus dos hermanas, desde los 6, 7 y 8 años, respectivamente, vendían chocolates puerta a puerta. Luego vino la oportunidad de dar, de niñas, su primera charla en una universidad y luego un deseo intenso por emprender, creer y desafiar los límites que se dan a mujeres, latinas y jóvenes. Recuerda que de pequeña vendían casi un salario mínimo con el emprendimiento de chocolates; y luego -desde charlas. la posibilidad de cambiar la perspectiva de las personas. “Llevamos 20 años dictando charlas; hemos estado en la Naciones Unidas, en el World Economic Forum, en China, etc”: Las Hermanas Carvajalino crearon The Biz Nation y demostraron que sus supuestas desventajas (mujeres, latinas y jóvenes y de la costa de Colombia).eran sus mayores fortalezas.. “Y además nos fuimos al campo de la tecnología, una plataforma con más de 100 mil usuarios en 9 países en Latam”. Agregó: “Un día entendimos que las limitantes eran nuestras fortalezas. Estudiamos programación neurolingüística y nos certificamos y entendimos que las creencias se hacen pensamientos, emociones, acciones y resultados”. Y este mecanismo funciona tanto para lo bueno como para lo malo. “Porque cuando las creencias se convierten en creencias limitantes, tenemos un problema”. Muchas veces, dice Stephanie, “las mujeres me dicen que las mujeres necesitamos más espacios, pero siempre estoy en espacios con hombres que me dicen que necesitan más mujeres. Por ello, toda historia tiene dos perspectivas para brindar más oportunidades para todos”. Concluyó diciendo que todos debemos revisar nuestras creencias y hacer los cambios necesarios.