Esta contracción, nacida en la pandemia del covid-19, ha profundizado problemas de acceso a la vivienda y la generación de empleo en el país. Paulina Viteri, Directora de Operaciones y Asuntos Legales de la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Vivienda del Ecuador (Apive), reconoce que “el sector inmobiliario ha tenido una caída acumulada de casi el 9% en colocación de créditos hipotecarios en el 2024”. “La vivienda sin crédito no se compra ni se vende”, subraya. También puedes leer: Ministerio de Cultura adquiere 13 mil metros cuadrados para la construcción del nuevo Museo Nacional en Quito Esta caída impacta directamente en el empleo, ya que “la construcción y el sector inmobiliario generan más de 500 000 empleos directos e indirectos” en el país. Para Paulina, esta situación debe ser tomada como una alerta para evitar que el enfriamiento del sector se prolongue, reconociendo que el gobierno tiene una “oportunidad histórica para generar estabilidad y liderar una verdadera reactivación económica”. Uno de los principales problemas para la recuperación es la crisis en el acceso al crédito. “El BIES tiene una caída considerable de colocación de créditos hipotecarios” y el año pasado no pudo cumplir su meta de USD 650 millones en créditos, aunque para este año se ha comprometido a colocar USD 1000 millones. Viteri destaca que “existen tasas más cómodas como las que ofrece el BIES o tasas subsidiadas como los programas de vivienda de interés social y vivienda de interés público”. Sin embargo, estos programas también enfrentan dificultades estructurales. “El programa está colapsando o desestabilizando la estructura” porque “los fondos se están agotando y no hay una propuesta concreta para refondear el fideicomiso que sustenta estos créditos”. Esto genera incertidumbre en las instituciones financieras y limita la oferta de crédito para la ciudadanía, en viviendas VIP y VIS. En cuanto a incentivos para el sector, Viteri menciona que “en el 2023 se estableció la devolución del IVA en la construcción de proyectos inmobiliarios”, pero lamenta que el SRI no está cumpliendo los plazos de devolución, lo que dificulta la proyección y reinversión de los proyectos. Además, la reducción del IVA en materiales ha sido limitada, afectando la cadena de proveedores y manteniendo el crecimiento de los costos. La reactivación concreta y positiva de esta política de estado es clave para la reducción de costos de vivienda. El empleo en la construcción refleja la situación económica general. Aunque la tasa de desempleo se mantiene alrededor del 3%, el 60% de los ecuatorianos sigue sin un empleo estable, fijo. La construcción genera empleo directo e indirecto, involucrando desde obreros hasta proveedores, por lo que su dinamización es clave para mejorar las condiciones laborales y económicas del país. Aunque la concepción ciudadana puede ser negativa, Viteri enfatiza que tanto constructoras como inmobiliarias presentan datos altos en términos de empleo adecuado. Respecto al desarrollo urbano, Guayaquil, Quito y Cuenca siguen siendo las ciudades donde más se construye. Viteri comenta que en municipios más pequeños “hay reglas y gestiones mucho más complejas” que dificultan la inversión. Desde Apive, se entregaron recomendaciones a 221 municipios para mejorar sus planes de uso y gestión de suelo, buscando replicar buenas prácticas y facilitar la inversión. Estas recomendaciones han sido tomadas en cuenta en decenas de cantones. Finalmente, la informalidad en la construcción sigue siendo un desafío. Viteri explica que “existe mucha construcción informal o que se formaliza con el tiempo, lo que puede deberse a la demora o dilatación de los procesos municipales”. La ley de optimización busca agilizar estos trámites, pero “no se aplica en el día a día”, lo que limita la formalización y el desarrollo ordenado del sector. Las políticas municipales son claves para formalizar las construcciones, generando empleo adecuado y evitando pérdidas humanas a largo plazo. Paulina también resaltó el poco acceso de los jóvenes a la vivienda en el país. Muchos créditos o préstamos excluyen a ciertos postulantes por su edad. Para Viteri, créditos como los de vivienda social y pública deberían generalizarse más y llegar a grupos como jóvenes. Otra alternativa es la reactivación de vivienda en sectores que anteriormente tenían mucha demanda, pero por altos valores y poca dinamización su población se ha ido replegando hacia las afueras de la ciudad, como La Mariscal y la avenida 10 de Agosto en Quito, o el centro de Guayaquil.También te puede interesar: Catastro minero se reabre este lunes después de siete años, hasta el 2018 se otorgaron 5.432 concesiones Acciones clave: Fortalecimiento de los créditos para vivienda social y pública. Revisión en tasas de créditos de vivienda e hipotecarios. Refuerzo de medidas aprobadas para proveedores y constructoras Creación de políticas de urbanismo y ordenamiento municipal favorables y eficientes Mejoramiento del acceso a la vivienda en grupos sociales como jóvenes Mantenimiento, reactivación y reparación de vivienda en sectores de alta demanda En suma, Paulina Viteri destaca que “la vivienda es la mejor inversión para dinamizar la economía, reducir la pobreza y construir una dinamización conjunta”. Para lograrlo, es imprescindible fortalecer los programas de crédito, mejorar la coordinación institucional, agilizar procesos municipales y promover la inversión en todo el territorio nacional, con especial atención a los sectores más vulnerables y a la formalización del mercado inmobiliario.