La intervención de María Bibiana Botero Carrera, Presidenta Ejecutiva de Proantioquia, en el evento Gran Guayaquil Productivo, ofreció una visión profunda y emotiva sobre la transformación de Medellín y Antioquia. Durante su discurso, Botero compartió la experiencia personal y los retos que la región ha superado en las últimas tres décadas, destacando el rol fundamental del sector privado en este proceso. También te puede interesar: Guayaquil Exporta: Estrategias para el Crecimiento Económico Antes este contexto, Botero ofreció un panorama sobre la situación actual de Colombia. "Somos países hermanos, pero no necesariamente estamos enterados de cómo está la realidad en este momento", señaló. Con más de 52 millones de habitantes, Colombia enfrenta graves retos sociales y económicos. "Tristemente, casi 17 millones de colombianos aún persisten y viven por debajo de la línea de pobreza", destacó, agregando que la tasa de desempleo alcanza el 10.3%, con los jóvenes y las mujeres como los grupos más afectados. Mientras que en Antioquia, una región clave para el desarrollo del país, la realidad no es muy diferente. Con una población de casi 7 millones de personas, la región aporta el 14.5% del PIB nacional, pero aún enfrenta graves problemas de pobreza y desigualdad. "Antioquia conserva todavía, tristemente, para nuestra vergüenza, casi 2 millones de personas en situaciones pobres", lamentó Botero. Por ende, la experta destacó el papel crucial del sector privado en la transformación de Medellín, una ciudad antes marcada por la violencia. Proantioquia, la institución que preside, ha liderado este esfuerzo, mostrando cómo las alianzas público-privadas pueden generar cambios significativos en la sociedad. Según Botero, los empresarios antioqueños han sido fundamentales en proyectos de educación y cultura, que han mejorado la calidad de vida de la ciudad y reposicionado a Medellín a nivel global. A pesar de los logros, Botero reconoció que persisten desafíos sociales, pero enfatizó que la clave para enfrentarlos es la colaboración entre el sector privado, la sociedad civil y otros actores. “La ciudad ahora cuenta con una sociedad civil activa y vigilante, y el compromiso colectivo sigue siendo vital para seguir superando estos retos”, concluyó. Por otra parte, Laura Gallego Moscoso, Vicepresidenta Ejecutiva de Proantioquia, resaltó la importancia de abordar el desarrollo empresarial no solo desde una perspectiva económica, sino también con un fuerte compromiso hacia el bienestar social y el cuidado del medio ambiente. Su intervención fue una invitación a las empresas a adoptar una visión integral que incluya la creación de valor económico, social y ambiental, en una región como Antioquia, que ha sido testigo del impacto del conflicto armado y la pobreza, pero también de la resiliencia y la innovación. Gallego enfatizó la necesidad de abrir diálogos incómodos pero necesarios dentro del sector empresarial. "No es suficiente con crear valor económico. No hay empresas prósperas en sociedades incapacitadas", afirmó. Bajo esta premisa, Proantioquia ha estructurado su agenda de incidencia empresarial sobre tres pilares fundamentales: competitividad, infraestructura y desarrollo económico, enmarcados en un contexto que también considera la justicia social y la sostenibilidad. Las grandes causas no tienen partido Uno de los puntos más relevantes de su discurso fue el reconocimiento de que las grandes causas sociales trascienden ideologías políticas. El cambio climático, la equidad de género, el empleo con enfoque diferencial y la seguridad alimentaria, son temas que, según Gallego, "no tienen partido político". Estos desafíos requieren del liderazgo y la conciencia del sector empresarial, para generar un cambio significativo en Colombia y en América Latina. Gallego también resaltó la importancia de promover la diversidad y la equidad dentro de las empresas, no solo desde una perspectiva de derechos, sino como una estrategia de innovación y productividad. "Estamos aprovechando un bono demográfico que puede insertarse en las empresas y liderar cambios", expresó. Empleo con enfoque diferencial y seguridad alimentaria Uno de los temas más urgentes abordados por Proantioquia ha sido el empleo con enfoque diferencial, especialmente después de la pandemia. Gallego destacó que por primera vez en el país, se está hablando de empleo para jóvenes y mujeres, como una estrategia para activar el potencial económico de estos grupos. "La pobreza y la desigualdad son un mal negocio también para las empresas", sentenció, refiriéndose a la importancia de vincular al sector privado en la lucha contra estos problemas estructurales. En cuanto a la seguridad alimentaria, Gallego alertó sobre la paradoja de que, en una región industrial como Antioquia, dos millones de habitantes no puedan acceder a tres comidas diarias. Proantioquia ha asumido el reto de intervenir en este problema público, articulando esfuerzos entre el sector empresarial y lo público. Antioquia emergente y el legado industrial Proantioquia, que ha sido un actor clave en la transformación de Antioquia, ahora mira hacia el futuro con optimismo, impulsando lo que Gallego denominó "una Antioquia emergente". Esta visión incluye el fortalecimiento de Medellín como una "ciudad creativa global", con un atractivo turístico que recibe 1.5 millones de visitantes anuales y que ha sido sede para 100,000 nómadas digitales entre 2022 y 2023. "Medellín se ha transformado a partir del talento, la creatividad y la industria del entretenimiento", explicó. Además, Proantioquia está apostando por diversificar su legado industrial, apoyando a pequeñas y medianas empresas que se han especializado en nichos de mercado y que están exportando sus productos a México, Estados Unidos y Canadá. Esta apuesta por la innovación y la sofisticación de productos agroindustriales es parte de la estrategia para fortalecer la economía regional y nacional. El compromiso con la paz y el cierre de brechas El compromiso de Proantioquia con el desarrollo no solo se limita a la creación de riqueza. Gallego destacó el rol de la organización en proyectos de reinserción social, como el Proyecto Taparade, que ha donado 200 hectáreas para apoyar la reincorporación de excombatientes de las FARC y sus familias. Estos esfuerzos son parte de una agenda que busca cerrar las brechas generadas por el conflicto armado y ofrecer oportunidades de desarrollo económico y social en las regiones más afectadas por la violencia. "El liderazgo empresarial también ayuda a cerrar brechas", afirmó Gallego, enfatizando el papel que el sector privado puede jugar en la construcción de paz y en la provisión de bienes y servicios en territorios con debilidad institucional, a través de mecanismos como Obras por Impuestos. Mirando al futuro Proantioquia no pierde de vista la importancia de la educación, la cultura y la acción climática como pilares para la transformación social. Según Gallego, la organización ha asumido una "mirada de largo plazo", que trasciende los ciclos gubernamentales de cuatro años y se centra en un desarrollo sostenido y sostenible. "Sabemos que Colombia tiene enormes dificultades, pero elegimos mirar el futuro con optimismo. Nos declaramos optimistas y posibilistas", concluyó. También te puede interesar: Ciberseguridad en el centro de la innovación El mensaje de Gallego fue claro: el sector empresarial tiene un rol crucial en la construcción de una sociedad más justa, equitativa y próspera, y Proantioquia está liderando el camino hacia esa visión de futuro.