Durante su intervención, María Laura Rojas ofreció una contundente reflexión sobre la alarmante situación de los residuos plásticos en el planeta, a la vez que presentó soluciones innovadoras desde un enfoque de economía circular. "El mundo ha producido alrededor de 8.300 millones de toneladas de plástico, de las cuales más de 6.300 han terminado en océanos, ríos y rellenos sanitarios. Solo un uno por ciento ha sido reciclado. Es un número que debería recordarnos a todos y a todas", resaltó ante el auditorio. En el contexto mexicano, Rojas reveló que el consumo promedio por persona asciende a 66 kilogramos anuales, lo que refuerza la necesidad urgente de transformación estructural. "El año pasado se produjeron entre 400 y 450 millones de toneladas de plástico, y nosotros apenas alcanzamos el 0,7% de reciclaje", explicó. Sin embargo, destacó que este desafío también representa una oportunidad: “Estamos abriendo un gran mercado de ciencia. Ahí es donde empezamos a cambiar”, dijo, enfatizando el papel de la innovación en la gestión de residuos. Rojas compartió casos de éxito en donde los desechos plásticos se han transformado en valor tangible. Uno de los ejemplos más emblemáticos fue el programa de viviendas sociales en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, donde comunidades indígenas colaboraron en la construcción de hogares sostenibles. “Logramos reducir en un 30% la energía, 20% el uso de agua, y 70% las emisiones de carbono. Eso es un impacto muy importante”, sostuvo. También mencionó iniciativas como “100.000 pisos para Latinoamérica”, que busca reemplazar pisos de tierra por superficies seguras utilizando materiales reciclados. En el cierre de su intervención, la principal de CRDC México presentó resultados técnicos concretos: en una carretera experimental en Chiapas, lograron reducir el daño por aglutinamiento en un 11%, mejorar el desempeño entre un 16 y 20%, y disminuir el deterioro final en un 52%. “Esto también es un indicador financiero. Cualquier carretera que utilice estos materiales mejora significativamente su desempeño”, concluyó. Con estas cifras, María Laura Rojas dejó claro que los residuos plásticos no son solo un problema ambiental, sino también una poderosa herramienta para generar valor económico, social y ecológico.