El 2019 se caracterizó por los ajustes fiscales de la Reserva Federal de los Estados Unidos, los sólidos reportes de ganancias de las empresas y la creciente demanda mundial por nuevos productos y servicios tecnológicos, lo que contribuyó al rally de las bolsas de valores mundiales y permitió que el arranque del 2020 esté marcado por expectativas prometedoras. Un factor determinante en la formación del precio de las acciones son las expectativas de los mercados, es decir lo que los inversores prevén. Cuando un evento inesperado, como lo fue el brote del Covid-19, golpea la economía global, el mercado se invade de nerviosismo y los precios caen estrepitosamente. El inicio de la pandemia fue devastador para los mercados. Los indicadores bursátiles cayeron a niveles mínimos históricos. El índice S&P500, por ejemplo, experimentó la caída más fuerte desde la Gran Depresión de 1930, pasando de 3.373 registrados el 20 de febrero a 2.237 el 25 de marzo, lo que significó una caída de 34%. Las líneas de cruceros, aerolíneas, cadenas de hoteles, parques de diversión, fabricantes de autos y empresas petroleras lideran la lista de las industrias afectadas. La acción de Carnival Cruises (NYSE:CCL), líder en cruceros turísticos, perdió 80% de su valor, en apenas 58 días, hundiéndose a niveles nunca antes vistos y poniendo a la industria en estado de alerta. Los grandes fabricantes de automóviles fueron obligados a cerrar sus plantas, para frenar los altos índices de contagios de Covid-19, lo que causó que las acciones de empresas líderes como General Motors (NYSE:GM) pierdan hasta el 50% de su valor entre el 20 de febrero y el 18 de marzo. En ambos casos, el costo social está a la vista en las altas tasas de desempleo en Estados Unidos. El gigante del entretenimiento Disney (NYSE:DIS) también esta atravesando por momentos complicados. El cierre de sus parques de diversiones a nivel mundial ha generado pérdidas cuantiosas y ha llevado a la empresa a suspender la relación laboral con más de 40.000 empleados. El impacto en su cotización en bolsa fue inmediato, generando una pérdida del 39% en menos de un mes. Pero no todos están perdiendo. Mientras muchas industrias esperan que la nube del Covid-19 se disperse de los mercados, otras se han beneficiado de los cambios en la demanda y de las políticas sanitarias tomadas por los gobiernos, como el confinamiento, las restricciones de movilidad y abastecimiento y el trabajo desde el hogar. Las compañías de streaming, telecomunicaciones y entretenimiento han ganado, al igual que las cadenas supermercados, ventas en línea y los servicios de salud. Algunos ejemplos. Los retornos de la industria de videojuegos (NASDAQ:ESPO), por ejemplo, crecieron cerca del 12%, desde la declaración de la pandemia. Así mismo, en promedio, las acciones del sector de los servicios de salud (BATS:ARKG) subieron 35%. Netflix (NASDAQ:NFLX), empresa líder en servicio de entretenimiento por streaming, incrementó sus usuarios en 50 millones y el valor de su acción alcanzó $430, es decir se incrementó en 19%, entre 20 de febrero y 20 de mayo. Otro de los grandes ganadores es la empresa Zoom Video (NASDAQ:ZM). Pese a algunos problemas iniciales con sus protocolos de seguridad, esta plataforma de videoconferencias es la favorita para reuniones de trabajo y sociales. Sus acciones han crecido 156% en este 2020. Su CEO, Eric Yuan, ha manifestado que espera continuar con este ritmo de crecimiento hasta el próximo año. La tendencia de comprar sin salir de casa se fortaleció tras el brote de Covid-19, lo que permitió que la acción de Amazon (NYSE:AMZN) se incremente 27% en este 2020, reafirmando el exponencial crecimiento que ya se estaba previsto para los próximos años. A diferencia de muchos pronósticos iniciales que preveían una contracción del mercado de valores similares a las consecuencias de la crisis inmobiliaria del 2008, en las últimas semanas, los mercados globales, empujados por Wall Street han subido rápidamente, lo que se atribuye a los estímulos monetarios de la Reserva Federal y a la inyección masiva de dinero a la economía en Estados Unidos. El siguiente desafío está en el mediano plazo y en prever los efectos adversos que podría generarse por las acciones financieras que han tomado los gobiernos.