Desde la segunda semana de marzo 2020 hasta fines de abril, la incertidumbre aumentaba y se corría el riesgo que además no se pueda embarcar la fruta por el miedo al contagio. De igual manera, los trabajadores de las fincas no acudieron a sus labores y con ello no se realizaron las tareas necesarias para asegurar la producción y su calidad. Las primeras medidas apuntaron a dos situaciones que tenían relación directa con el factor humano: la salud y el compromiso de que se mantendrían las plazas de trabajo. Se tomaron todas las medidas que hasta ese momento se indicaban: distanciamiento social, uso de mascarillas y de alcohol; además, se contrató transporte adicional para asegurar el traslado seguro de los trabajadores hacia los lugares donde su presencia tenía que darse. Un hecho que ayudó mucho fue la capacidad de adaptación de los empleados al trabajo a distancia o teletrabajo, que permitió la continuidad de las operaciones de embarque. Al respecto, en la última Convención Internacional de Banano, que se desarrolló a inicios de octubre de este año, el CEO del Grupo Favorita, Vicente Wong, expresó que la polifuncionalidad de los trabajadores permitió la adaptación a los cambios que generó el Covid-19, así como el brindar a los trabajadores las seguridades sanitarias necesarias para que puedan cumplir su actividad. Además, se coordinó con los entes estatales de control, lo que permitió, entre otras cosas, que los certificados fitosanitarios sean emitidos de manera digital y el apoyo de la Aduana para que conjuntamente con los puertos brinden las facilidades operativas para las labores de embarque, sin descuidar los controles policiales. Hubo un momento especial, que por disposiciones de los gobiernos locales, no se podía garantizar la provisión de madera para la construcción de pallets, pero con la decisión del Gobierno, se permitió la libre movilización de los camiones con este producto y así asegurar el embarque a tiempo de la fruta. A pesar de estos problemas propios de una situación excepcional, las empresas utilizaron la disponibilidad total de fondos para pagar a sus empleados y proveedores, ya que los pagos desde el exterior tenían retrasos por lógicas consecuencias, ya que una parte de la fruta no era descargada a tiempo en los puertos de destino. En ello, la banca local prestó una colaboración importante dando las facilidades para continuar con las operaciones de crédito. A 10 meses del inicio de la pandemia, el sector está trabajando de manera activa en esta “nueva normalidad”. A pesar de que los efectos de la pandemia persisten y que guardan relación con la baja del precio en los mercados internacionales, se ha seguido exportando. Para el 2020 se pronostica un crecimiento de hasta el 8% en el volumen exportado (380 millones de cajas) y se cumplió con el compromiso inicial: mantener las plazas de trabajo. UNA SITUACIÓN CRÍTICA,PERO QUE FUE SUPERADA La pandemia afectó a la cadena de valor del sector, en su totalidad. Las inquietudes fueron las mismas así como la incertidumbre. Compartimos siete testimonios que revelan los momentos críticos por los que se pasaron y la forma en cómo se los enfrentaron y superaron.En nuestra Asociación, lo primordial era cuidar al personal y continuar con el negocio. Tuvimos casos de contagio y falta de pallets, madera, transporte. También hubo aspectos positivos como los arcos de fumigación.Nos hemos acostumbrado a la nueva normalidad. A pesar de no visitar a nuestros clientes, tenemos reuniones vía Zoom, provechosas.Por la cantidad de controles que tenemos, estamos acostumbrados a protegernos. El impacto en la empresa fue mínimo porque el personal asistió durante la pandemia.Lo que sí ha sucedido, como en el resto de la cadena fue en el gasto de equipos de protección, pero el mayor impacto fue en el incremento de la cartera, de las cuentas por cobrar.Nuestro sector está en la línea vital de la economía y no podíamos parar la producción de cartón corrugado. En cuanto a las dificultades estuvo el tema de la transportación.A lo que se sumó la logística y la descoordinación entre las autoridades locales. En cada cartón había diferentes normativas. Frente a ello, el grado de ausentismo fue mínimo. El mayor impacto ha sido en términos de precios y volúmenes. Hubo ausencia de personal que tuvimos que cubrir lo que incrementó los costos.Se afrontó esta situación priorizando la salud, luego mantener las plazas de trabajo y cumplir con los compromisos, sin olvidar que estábamos en una comunidad a la que debíamos tranquilizarla y apoyarla.Todo esto lo supimos enfrentar de buena manera gracias al trabajo en equipo.Inicialmente hubo falta de claridad en las regulaciones que el Gobierno empezó a tomar, sobre las leyes laborales, eso nos puso en una situación crítica. Luego hubo falta de transportistas.Empezamos a tomar decisiones, armar comités de crisis y eso nos permitió, de manera diaria, sortear las diferentes situaciones que se daban.Una de las cosas que nos ayudó, fue que la empresa estaba con algo de preparación en digitalización.Nuestras prioridades apuntaron a: mantener el servicio, abrir oficinas, cajeros automáticos.Velar por la bioseguridad de nuestros colaboradores y clientes. Velar por la salud financiera de nuestros clientes y la sanidad de sus finanzas. Reestructuramos alrededor del 40% de nuestra cartera.Mantuvimos una comunicación con todos los clientes. Más del 80% de las aperturas de cuenta corriente y digital se la hacía 100% digital. El impacto lo dividiría en tres áreas: 1) La incertidumbre social y económica. 2) Incremento importante de costos. Se tomaron medidas para mantener la actividad portuaria y, como primer objetivo, se precauteló la salud de los empleados, lo que llevó a unos sobrecostos. 3) El otro impacto fue positivo: el aprendizaje de la calidad humana y de la profesionalidad del equipo. He podido ver como la gente, en esos días tan complicados, dejaban sus casas y venían a trabajar. Hoy la compañía está más sólida en el aspecto social y de compromiso.