La visión de su directora, Jessica Cuervo, nació de la curiosidad universitaria y del deseo de transformar una idea artesanal en una empresa escalable que hoy inspira a emprendedores dentro y fuera del país. Lo que empezó como la fabricación de un parque interior en Loja se convirtió en un modelo de negocio integral. La empresa acompaña al cliente desde el concepto y diseño hasta la capacitación operativa, entregando espacios seguros, únicos y rentables. “Cada parque es distinto. No repetimos modelos porque creemos en la exclusividad como ventaja competitiva”, afirma Cuervo. El éxito radica en una ecuación clara: seguridad, personalización y análisis de mercado. Corvo Kids diseña pensando en el peor escenario —niños corriendo sin supervisión— y fabrica con estándares internacionales. Su enfoque ha demostrado que la rentabilidad no está reñida con el propósito. Cada franquicia genera empleo, impulsa el emprendimiento local y ofrece a las familias un espacio de conexión emocional. También puedes leer: Eclipsoft fortalece la educación digital con más de 500 usuarios formados en seguridad electrónica Para Jessica Cuervo, el impacto va más allá de los números. “Si queremos cambiar el mundo, debemos empezar por los niños”. Con esa premisa, la empresa crea lugares donde jugar es una forma de crecer y donde emprender se convierte en una herencia para las próximas generaciones. Datos clave: - Primera empresa ecuatoriana en desarrollar franquicias infantiles “llave en mano”. - Presencia en provincias del país y proyección hacia Colombia, Chile, México y EE. UU. - Cada parque es 100 % personalizado y diseñado para máxima seguridad. - Recuperación de inversión rápida en mercados con alta demanda familiar. - Modelo que genera empleo directo e indirecto a nivel local.