Será difícil olvidar la segunda semana de marzo de 2020. Tal vez, la peor en la historia reciente para la economía, las bolsas mundiales y el comercio global. El coronavirus pasó factura de su expansión y crecimiento a una economía que ya mostraba signos de debilidad y altas tensiones. A continuación presentamos un análisis publicado en Revista Dinero, adaptado para Ecuador, por Revista Ekos: En cuestión de dos semanas, Wall Street perdió todo lo ganado en tres años, tendencia que registró la mayor parte de los mercados mundiales. Las acciones de las principales empresas del mundo han caído; el petróleo ha marcado por debajo de los USD 25, poniendo la situación muy difícil para países productores como Ecuador; el oro descendió de los de USD 1.500 la onza troy y las monedas latinoamericanas se han apreciado debido a la tendencia de comprar dólares por parte de los inversionistas, para mantener liquidez. Sin lugar a dudas, el coronavirus disparó la ansiedad de los agentes económicos y las autoridades. Sin embargo, fue apenas la gota que derramó el vaso, pues la mayoría de economías desarrolladas venían presentando un proceso paulatino de desaceleración. Desde el año pasado, los mercados empezaron a ponerlo en evidencia. La curva de rendimiento, que muestra la diferencia entre las tasas de corto y largo plazo, mandó una señal clara: algo grande se veía venir. Entonces llegó el coronavirus y desató el caos. Como si fuera poco, los países petroleros, que buscaban un acuerdo para reducir la producción no lograron el objetivo. Por el contrario, Arabia Saudita aumentó su producción, como una forma de presionar a Rusia. A esto se sumó otro factor desestabilizador: el precio del petróleo WTI cayó por debajo de USD 20 el 18 de marzo, para luego rebotar a USD 25 el barril. Parece complicado regresar a los tiempos en lo que el petróleo marcaba sobre los USD 50, como estaba presupuestado, debido a que continúa la guerra de precios entre Arabia Saudita y Rusia y a que existe un menor consumo mundial. A este costo, Ecuador pierde USD 12 millones diarios respecto al valor proyectado. Con este escenario, analistas economistas apuestan por una recesión mundial en los próximos trimestres. A esto hay que sumarle el drama humanitario, pues el virus ha puesto en jaque a los sistemas de salud y las estructuras sanitarias de muchos países. Más de 220.000 infectados había en el mundo hasta el 19 de marzo. Ecuador alcanzó 199 casos de contagiados y tres muertos, con la expectativa de aumentar cada vez más rápido. Hasta el momento, hay más de 8.000 víctimas mortales y Europa se convirtió en el foco de la epidemia, luego de que China empezara a superar el virus y lograra que hubiera un día completo sin reporte de nuevos casos. Obviamente, el virus genera un impacto inesperado de enormes proporciones en la economía. La necesidad de mantener aisladas a las personas y evitar viajes, reuniones y eventos ya empezó a cobrarle a la dinámica del crecimiento mundial. En estas pocas semanas han surgido las primeras víctimas empresariales, en especial en el sector de turismo, aviación y entretenimiento. Se estima que el mundo podría perder más de 50 millones de empleos en estas actividades, producto de esta profunda crisis. La pregunta es hasta dónde podrán aguantar las empresas y los sectores, y hasta dónde esto afectará el mercado laboral y aumentará el desempleo a nivel global. Por supuesto, Ecuador no es ajeno a la situación. La crisis sanitaria que vive el país y el mundo ha obligado al Gobierno y compañías a buscar alternativas para seguir con sus actividades. El teletrabajo ha sido una de las opciones más utilizadas por las organizaciones. En el país, pese a la falta de regulaciones, flexibilidad laboral y tecnologías, las empresas deben garantizar la producción mínima viable para la continuidad de sus negocios y proteger la salud de sus colaboradores. De esta manera, la crisis del coronavirus ha generado un importante cambio en los hábitos de consumo de la población. Los sectores que se verán más afectados son los relacionados a viajes y turismo, productos tecnológicos, bebidas alcohólicas, tiendas y artículos de bienes de lujo. Por otro lado, los sectores de cuidado de la salud, farmacéutico, alimentos y bebidas, y plataformas online experimentarán un crecimiento en sus ventas. ¿Qué viene? La situación plantea dos escenarios: uno de corto y otro de mediano plazo. En el primero, se priorizará la emergencia de salud a los contagiados y se volcarán todos los esfuerzos necesarios por contener el virus. Sin duda, esta estrategia debe tener como foco evitar que el virus se extienda, aún por encima del impacto económico de corto plazo. El panorama de mediano plazo es también desafiante: hay que prepararse desde ya para evaluar, diagnosticar y tomar las decisiones necesarias para que la economía recupere su dinámica apenas pase la tormenta. Seguramente, muchas empresas van a cerrar y entre menos quiebren más rápido se recuperará la economía. De otra parte, es necesario establecer qué pasará con el consumo y el mercado laboral. La emergencia sanitaria que vive Ecuador ha obligado a cerrar restaurantes, bares y cafeterías, y suspender el tráfico terrestre y aéreo. Esto tendrá graves repercusiones en el desempeño de las actividades de hospitalidad. De acuerdo al SRI, el sector de alojamiento y servicio de comidas vende alrededor de USD 227 millones en marzo y USD 226 millones en abril. Estas ventas se encuentran en peligro, ya que al momento el sector funciona parcialmente. Así, estos sectores pasaron en menos de un mes del cielo al infierno: decenas de excursiones, viajes, conciertos, asambleas y reservas fueron cancelados, o en el mejor de los casos, aplazados. Otros sectores podrán ver impactadas sus ventas como en los casos de vehículos, computadores o celulares. El sector floricultor también está en crisis. El cierre de sus mercados más importantes ha implicado la cancelación de hasta el 70% de los pedidos de marzo y abril. Esta cifra podría alcanzar el 80%, dependiendo de las medidas adoptadas por Estados Unidos. Las exportaciones de flores, entre marzo y abril de 2019, alcanzaron USD 151 millones, por lo que la afectación podría ser seria. Ante esto, Alejandro Martínez, Presidente de Expoflores, hace un llamado al Gobierno para que se establezcan políticas urgentes, que ayuden a proteger de la quiebra a las empresas del sector y puedan mantener el empleo que generan. Los expertos empezarán a revisar a la baja las expectativas de crecimiento para este año, que en principio esperaban un incremento del 0,7%, haciendo que el escenario más probable sea el de una nueva recesión de la economía. Esto llevará, con seguridad, a una destrucción del empleo pleno. En este contexto, Ecuador tiene riesgo de caer en default. Al final de este mes, el Gobierno deberá desembolsar USD 1.000 millones en intereses y capital de su deuda externa. A la crisis fiscal y el bajo precio del petróleo, se suma la emergencia sanitaria, que obligará a aumentar los recursos destinados al sector salud. Además, la reducción en las ventas y el diferimiento en el pago de los impuestos afectará la liquidez fiscal. Ante esto, el riesgo país alcanzó 3.869 puntos. Vienen tiempos difíciles y las decisiones no dan espera. En esta situación tan compleja se juntaron los miedos en el frente económico. De la rapidez y la efectividad con que obren las autoridades depende el futuro de Ecuador. Corren momentos decisivos. Las empresas hacen un llamado al Gobierno para adoptar medidas que les permita sobrellevar la crisis. Los sectores de transporte de pasajeros, hospitalidad, construcción, y la parte de servicios, industria y comercio que no están relacionados con medicinas, alimentos y bebidas se encuentran paralizados. Estas industrias representan el 38% del total de ingresos de las empresas y el 47% del total del empleo. Por lo tanto, se plantean créditos a baja tasa de interés para ayudar a la liquidez, medidas de apoyo a los exportadores para protegerlos de la devaluación de las monedas extranjeras y las reformas que traigan flexibilidad laboral y favorezcan la contratación cuando empiece la recuperación económica. Fuentes: Revista Dinero y Ekos **NOTA: Este es un análisis publicado por Revista Dinero, adaptado para Ecuador.